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Emprendimiento social ´millennial´

Un artículo de Andrea Rosales, egresada de la Facultad de Derecho, sobre el emprendimiento social tras los sismos de 2017.

El Centro de Emprendimiento Universitario (CEU) de la Universidad Anáhuac México nos comparte un texto de Andrea Rosales Escalona, egresada de Administración Pública y Gobierno de nuestra Facultad de Derecho, sobre emprendimiento social en nuestros tiempos.

Emprendimiento social ´millennial´

La tragedia después del sismo que sacudió varias ciudades de México en 2017 sacó a relucir el compromiso social de los jóvenes mexicanos. Una de ellas recuerda aquellos días y propone un emprendimiento con responsabilidad social.

“Cuando me mudé a la Ciudad de México, hace dos años, lo que más miedo me daba era vivir una experiencia como la que me tocó. Fue de gran impacto y un gran cambio en mi vida; jamás imaginé verme afectada por un terremoto y mucho menos de esta magnitud. Desgraciadamente sigue siendo una cuestión difícil para todos, tenemos miedo, pero también ganas ayudar. Para mí fue algo impactante estar en comunidades marginadas que vivieron muy fuerte el desastre, personas que lo único que tenían era una casa, y después de este terrible acontecimiento ya no tienen nada”. 

Hoy en día somos miles de jóvenes, a quienes nos mueve el amor por México y el miedo, o más bien, el hecho de que sentimos muy de cerca la tragedia nos abrió los ojos. Los jóvenes de entre 18 y 29 años fuimos quienes levantamos las ciudades afectadas tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Sí, nos pusimos cascos, chalecos y mucha actitud para ir a ayudar a donde más se necesitaban manos. Hubo muchas buenas intenciones por parte de la mayoría de los mexicanos, pero también personas que se aprovecharon de la vulnerabilidad de los afectados y quienes los apoyaron.

El primer fin de semana fue largo y doloroso, en medio de la tragedia del sismo, nos cancelaron clases y trabajos, pero nadie se quedó en su casa disfrutando de las vacaciones porque todos nos sentimos impotentes al ver la situación; quedarnos en casa viendo las noticias nos hacía sentir aún peor. 


Frente a la pantalla
En México: “los millennials que pasamos muchas horas en internet podemos ser muy útiles y emprender iniciativas sociales para las zonas que requieren más atención por esta y otras situaciones difíciles que tanta gente en nuestro país enfrenta. Podemos crear emprendimientos logísticos con soluciones para enviar víveres, gente, topos, brigadista y herramientas, entre otros. 

Nosotros los jóvenes, a los que se nos ha acusado de ser flojos, desinteresados, ajenos al futuro, problemáticos, egocéntricos, hedonistas, egoístas, la generación que mató la cultura del trabajo, los que no sabíamos trabajar en equipo, los que nos poníamos primero a nosotros mismos y jamás veríamos por los demás, somos los mismos que tuvimos que aceptar los riesgos e incertidumbre de generar nuevas ideas que ayuden a levantar y resolver tantos problemas sociales de la ciudad, sin convocatoria, nadie nos dirige, nadie nos organiza, es nuestra voluntad la que nos mueve.
 

 Emprendimiento social ´millennial´


Aprendizaje
Tras el sismo noté que en realidad lo que hace falta es liderazgo, alguna forma de mover a la gente y desarrollar los procesos que necesitan llevarse a cabo para que llegue la ayuda de la manera más eficiente y asertiva posible. Existe una gran oportunidad en cuanto a la logística y coordinación de la ayuda para que esta sea más eficaz; buscar emprendimientos sociales alrededor de esta necesidad.  

Un cambio en cuanto políticas públicas podría funcionar a disminuir las afectaciones de desastres naturales, pero con emprendimientos sociales podríamos implementar una iniciativa de protección civil, mediante la cual se agreguen voluntarios con el fin de fomentar la cultura de protección. 

En este emprendimiento, la gente podría registrarse para formar parte de un movimiento de rescatistas, voluntarios, brigadistas. Esto agilizaría el tiempo, la seguridad y la efectividad de la ayuda, a partir de un registro formal de los voluntarios, así como sus tareas o destrezas útiles durante este tipo de situaciones. 

Otro emprendimiento también podría encargarse de coordinar la verificación de la información arrojada en las redes. La distribución y traslado de víveres, también podrían ser operados por esta iniciativa. Para mejorar la efectividad de este emprendimiento hipotético, sería importante que las dependencias gubernamentales actuarán en conjunto. 

A partir de este sismo, hubo mucha unión en el país: no había pobres ni ricos, blancos ni morenos, chaparros ni altos, chilangos ni yucatecos, simplemente éramos hermanos mexicanos ayudando en donde más se necesitaba. Estaban los estudiantes de veterinaria ayudando a los perros y a los gatos perdidos y heridos.

Los médicos que dejaron todo para subirse en una moto y correr a salvar una vida, los ingenieros y arquitectos que revisaron cada uno de los edificios sin cobrar, los chefs regalando comida en sus restaurantes o preparándola y llevándola a donde más se requería, los carpinteros y herreros regalando materiales y herramientas, los artistas cantando para calmar a la gente, los psicólogos dando apoyo moral a las personas que tuvieron crisis postraumáticas o que perdieron a sus seres queridos,  los jóvenes que se pusieron a organizar el tránsito minutos y horas después de que la ciudad colapsara para mejor fluidez y, por supuesto, también los que dejaron de lado sus trabajos, se pusieron las botas y los cascos y pasaron de mano en mano las piedras que cayeron a las calles. 

¿Pueden verlo? ¡Cuántas empresas con sentido social pueden derivarse del espíritu que movió a tantos jóvenes y profesionistas!

Ayuda conjunta
Líderes de opinión y provenientes de iglesias, embajadas, sociedades civiles, artistas, activistas y gobiernos del mundo se unieron a la aportación de recursos y a las labores de rescate que hubo en México tras el sismo. 

En Panamá, se realizó una subasta en la que destacados artistas vendieron sus obras y lo recaudado se destinó a ayuda humanitaria; el Papa Francisco, a través del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, envío una contribución de 150 mil dólares para ayudar a las poblaciones cuando se estaba en fase de emergencia; la Cruz Roja de Alemania abrió una cuenta para donativos en favor de México por gestión del embajador mexicano en Alemania.

Japón envió a un equipo de rescate especializado en terremotos compuesto por 72 rescatistas que se unieron a las labores de búsqueda de sobrevivientes; el gobierno de Israel envió aproximadamente 70 hombres y mujeres, integrantes de las Fuerzas de Defensa; Suiza y Perú mandaron a grupos de ingenieros estructuristas; China donó un millón de dólares al gobierno mexicano para usarse como ayuda humanitaria y muchos más países le dieron la mano a nuestro país. 

¿No creen que también apoyarían nuestras ideas emprendedoras para mejorar nuestra sociedad?
Los jóvenes tomamos la ciudad, y lo mejor sería no regresarla a nadie, que nos la quedemos y la hagamos nuestra, la mejoremos y la convirtamos en un lugar de innovación social. Tenemos mucho potencial, no hay que quedarnos sentados, sino demostrar que somos verdaderos emprendedores, socialmente preocupados y dispuestos a darlo todo. 
La solidaridad que mostramos activamente ante la tragedia luego del temblor que nos sacudió ha mostrado la verdadera cara de los jóvenes que hasta hace poco había sido malentendida.

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La Universidad Anáhuac México cuenta con el Centro de Emprendimiento Universitario (CEU), el cual tiene como misión el formar y desarrollar una mentalidad emprendedora entre los alumnos de la Universidad, inspirando la innovación y el compromiso social para generar nuevos negocios que brinden un impacto de acción positiva en el mundo.

Si deseas sumarte a las actividades para generar nuevos negocios que impacten de manera positiva en el mundo, escríbenos a emprende@anahuac.mx.

FUENTE: anahuac.mx

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