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El mundo se despide de la gasolina con plomo para siempre y la ONU lo celebra

El adiós a la gasolina con plomo marca un hito en la lucha contra la crisis climática global, anuncia la ONU.

La Organización de Naciones Unidas celebró un hito mundial: el planeta finalmente verá el fin de la gasolina con plomo, uno de los agentes contaminantes más corrosivos para la atmósfera. En un comunicado oficial, la institución no sólo calificó a estos combustibles como dañinos para la ecología, también para la salud humana.

20 años de esfuerzos multilaterales

gasolina con plomo
Fotografía: Markus Spiske / Unsplash

Según la ONU, este logro se consiguió después de dos décadas de esfuerzos multilaterales del mundo. La campaña nació de una iniciativa público-privada, en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Al inicio del milenio, todavía había 86 países que utilizaban gasolina con plomo. Hoy, en palabras de António Guterres, secretario general de ONU, «no hay ninguno».

El mandatario agradeció a «los gobiernos de los países en desarrollo, miles de empresas y millones de personas comunes» por cooperar para que este escenario finalmente fuera posible. Después de movilizaciones estudiantiles, marchas y la reducción del uso irresponsable de estas sustancias, este tipo de combustibles han dejado de emplearse.PUBLICIDAD

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Además de contribuir a mitigar los efectos de la crisis climática, la ONU asegura que la erradicación de la gasolina con plomo traerá beneficios sanitarios a millones de personas. Los accidentes vasculares y las muertes prematuras ligadas a su uso terminarán, así como los casos de cáncer por exposición a estas sustancias.

Por último, Guterres instó a la población mundial —y particularmente, a las empresas que explotan este tipo de recursos— a enfocar este mimo tipo de esfuerzos multilaterales a reducir el impacto ecológico de la emergencia climática global. «Necesitamos pasar de los combustibles fósiles a las energías renovables. Necesitamos movilidad global sin emisiones en absoluto», enfatiza el mandatario. Según él, la pauta la debe de llevar la ciencia.

FUENTE: ngenespanol

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Los elefantes que nacen sin colmillos para poder sobrevivir

De la misma forma que heredamos el color de ojos o el grupo sanguíneo, los genes son responsables de que un elefante herede los colmillos de sus progenitores.

Selección natural a tiempo real.

Cada vez más elefantas están naciendo sin colmillos en el Parque Nacional de Gorongosa, en Mozambique.

Y un estudio recién publicado en Science apunta a que se debe a una respuesta evolutiva a la brutal matanza a la que estos animales fueron sometidos por su marfil durante 15 años de guerra civil.

Es que la caza furtiva para obtener colmillos financió parte de las actividades de los dos bandos enfrentados y llevó a la especie al borde de la extinción.

Los expertos en elefantes que trabajan en el parque empezaron a notar el fenómeno tras el fin del conflicto en 1992.

Vieron que, antes de la guerra, alrededor de un 18,5% de elefantes hembra nacían sin colmillos, y desde que terminara ese porcentaje aumentó hasta un 33%.

Poblaciones masacradas

La guerra civil en Mozambique enfrentó a las fuerzas del gobierno y a insurgentes anticomunistas entre 1977 y 1992.

Durante la contienda, el 90% de la población de elefantes de Mozambique fue masacrada por los combatientes de ambos bandos, para vender el marfil y para comprar armas y munición.

De la misma forma que heredamos el color de ojos o el grupo sanguíneo, los genes son responsables de que un elefante herede los colmillos de sus progenitores.

En la guerra, aquellos elefantes sin colmillos eran ignorados por los cazadores, lo que condujo a más probabilidades de que estos transmitieran esos genes a sus descendientes.

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Gen “perjudicial”

Hacía tiempo que los investigadores sospechaban que el nacimiento sin colmillos, solo visto en elefantes hembra, estaba vinculado al género.

Tras secuenciarse los genomas de elefantes con y sin colmillos, los análisis revelaron que estaba vinculada a una mutación del cromosoma X que resultaba fatal para los machos, que no podían desarrollarse debidamente en el útero, y que era dominante en las hembras.

El coautor del estudio, el profesor Robert Pringle de la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, Estados Unidos, señala que este descubrimiento puede tener varios efectos a largo plazo para la especie.

Debido a que este rasgo es fatal para la descendencia de los machos, es posible que esto signifique que nazcan menos elefantes en general.

Esto retrasaría la recuperación de esta especie, de la que hay unos 700 ejemplares en el parque nacional.

“Nacer sin colmillos pudo ser ventajoso durante la guerra, pero tiene un costo”, dice Pringle.

Otro posible efecto es el impacto en el paisaje, ya que el estudio también revela que los elefantes con y sin colmillos comen plantas diferentes.

Reversible

Sin embargo, Pringle enfatiza quepuede ser reversible, a medida que las poblaciones se recuperen y dejen de estar al borde de la extinción.

“Por lo tanto, esperamos que este síndrome disminuya, siempre que el panorama de conservación continúe siendo tan positivo como ha sido recientemente”, dice el profesor.

“Hay una gran tormenta de noticias deprimentes sobre la biodiversidad, los seres humanos y el medio ambiente. Creo que también es importante enfatizar que hay algunos puntos brillantes”, completa.

FUENTE: eluniverso

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26 mil toneladas de desechos del Covid-19 terminaron en los océanos

Otro daño colateral de la pandemia de Covid-19 es el asociado a los residuos que se han generado. Un estudio demuestra que grandes cantidades de estos desechos medicos terminaron en los océanos. Equivalen a 2000 autobuses de dos pisos llenos de basura.

El dato es realmente alarmante al demostrar la capacidad de contaminar que tenemos los humanos y en tan poco tiempo. De acuerdo a un informe publicado por The Guardian, a menos de 2 años de que el Covid-19 haya comenzado, más de 26,000 toneladas de residuos plásticos relacionados con la pandemia, como máscaras y guantes, han acabado en el océano.

The Guardian hace una comparación muy útil para poder comprender la magnitud de esta contaminación oceánica por la pandemia. Eso representa a más de 2,000 autobuses de dos pisos de residuos, y dentro de unos años, una parte de esos guantes de plástico y materiales de embalaje procedentes de las compras de la pandemia podrían estar pululando por el Polo Norte.

La nota del medio inglés hace referencia a un estudio publicado por PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) que reveló que 193 países produjeron alrededor de 9,2 millones de toneladas de desechos plásticos asociados a la pandemia desde el inicio de la misma hasta mediados de agosto de 2021.

En su mayoría son desechos hospitalarios

La investigación logró determinar que de esa masa de residuos que ha terminado en el mar, alrededor del 87.4% fue utilizado por los hospitales, mientras que el 7.6% fue utilizado por los particulares. Los envases y los kits de pruebas representaron alrededor del 4.7% y el 0.3% de los residuos, respectivamente.

Los residuos plásticos mal gestionados, consistentes en equipos de protección personal como máscaras y guantes, superan ampliamente la capacidad de los países para procesarlos adecuadamente, según los investigadores.También te puede interesar…
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Yiming Peng y Peipei Wu, de la Universidad de Nanjing, autores del estudio “magnitud e impacto de los residuos plásticos asociados a la pandemia”, señalaron que “la pandemia de Covid-19 ha provocado un aumento de la demanda de plásticos de un solo uso que intensifica la presión sobre un problema mundial de residuos plásticos que ya está fuera de control. Los plásticos liberados pueden ser transportados a largas distancias en el océano, encontrarse con la fauna marina y provocar potencialmente lesiones o incluso la muerte”.

El pasado mes de marzo se descubrió el primer caso de un pez atrapado en un guante médico, encontrado durante la limpieza de un canal en Leiden en los Países Bajo. En Brasil se encontró una máscara protectora PFF-2 en el estómago de un pingüino de Magallanes muerto. Una de las conclusiones de la investigación señala que a finales de siglo casi todos los plásticos asociados a la pandemia acabarán en el fondo marino o en las playas.

Desechos llegan al mar transportados por 296 ríos mayores

Los investigadores de China lograron demostrar que el 46% de los residuos plásticos mal gestionados procedían de Asia, debido al alto nivel de uso de máscaras por parte de los individuos de ese continente, seguido de Europa, con un 24%, y de América del Norte y del Sur, con un 22%. La mayor parte del plástico procede de los residuos médicos generados por los hospitales, que empequeñecen la contribución de los equipos de protección personal y el material de los envases de las compras en línea.

Basura de los hospitales
La principal contaminación que ha llegado al mar corresponde a desechos provenientes de hospitales

Esta realidad se suma al problema preexistente y supone que será duradero para el medio ambiente oceánico, además de, acumularse principalmente en las playas y los sedimentos costeros. También demuestra que los países tienen severas dificultades para poder contener los residuos, y la pandemia ayudó a comprender lo rápido que es el proceso.

El informe también da una pista de cómo llega esa basura a los océanos. Miles de toneladas de mascarillas, guantes, kits de pruebas y visores faciales que se filtraron a los océanos desde el inicio de la pandemia hasta agosto de este año, son transportados en 369 ríos principales.

Los principales ríos fueron el Shatt al-Arab, en el sureste de Irak, que llevó al océano 5,200 toneladas de basurael río Indo, que nace en el Tíbet occidental, llevó 4,000 toneladas y el río Yangtze, en China, 3,700 toneladasEn Europa, el Danubio fue el que más desechos plásticos pandémicos llevó al océano 1,700 toneladas.

FUENTE: meteored.mx

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Sembrando Vida, efectivo contra cambio climático, avala Ecología

El programa Sembrando Vida, que incluye plantaciones comerciales y frutales, representa una medida efectiva en el combate al cambio climático, ya que tiene un potencial de mitigación anual por hectárea de 17.8 toneladas de dióxido de carbono equivalente, aseguró el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.

En los dos primeros años de la puesta en marcha del programa social, se tuvo un total acumulado de absorción de 3.89 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, considerando que son árboles de plantaciones nuevas y en crecimiento con “ un bajo contenido de carbono”, por lo que en los siguientes “tres o cuatro años aumentará conforme a la maduración de los sistemas”.

Hace tres días, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que el plan de reforestación que adoptaron 105 naciones en la cumbre de cambio climático COP26 –que representa alrededor de 86 por ciento de los bosques del planeta– surgió del programa insignia Sembrando Vida, impulsado por su gobierno, y que fue presentado a John Kerry, encargado del tema climático por Estados Unidos, en Chiapas.

Hasta el momento, indicó en un comunicado, Sembrando Vida abarca más de un millón de hectáreas del territorio nacional, con siembras forestales y agroforestales.

Explicó que dada la gran diversidad de arreglos y consideraciones de las regiones en donde se encuentra el programa, se tiene una captación de carbono que va desde 3.5 y hasta 18 toneladas anuales de dióxido de carbono por hectárea. Así, al considerar el potencial de mitigación más bajo y con cálculos preliminares y conservadores, Sembrando Vida tiene un potencial hacia 2030 acumulado de 21.09 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente para México.

Cabe señalar “que están en proceso estudios más detallados sobre los procesos de mitigación y de captura de carbono, pero a la fecha ya es claro cómo Sembrando Vida representa un camino viable y efectivo en el combate al cambio climático”, aseguró el Instituto de Ecología.

FUENTE: lajornada

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Impulsan un nuevo modelo de consumo

A través del trueque, venta y donación, grupos ambientalistas promueven la reutilización de artículos para alargar su vida y evitar dañar al ambiente.

Paloma Sánchez | El Heraldo de Chihuahua

La creciente cantidad de residuos sólidos en la capital del estado de Chihuahua ha puesto en riesgo de colapso el relleno sanitario, ubicado al este de la ciudad, empujando a organizaciones proambientalistas a buscar mecanismos en los que se prioriza el intercambio o trueque de artículos, inhibiendo la mentalidad consumista y dando más vida a materiales que pueden ser utilizados por terceros, en lugar de ser desechados y arrojados a la basura.

No obstante, el nuevo gobierno municipal trabaja en la implementación del proyecto del Nuevo Relleno Sanitario Metropolitano, en el que se planea usar este modelo, preparando a mediano plazo (cinco años después de su implementación) enterrar sólo el 30% de los residuos generados, e introducir en una economía circular al resto.

El presidente municipal Marco Antonio Bonilla Mendoza expresó que la intención es “reutilizar a través de la clasificación o separación PVC, cartón, vidrio y materiales que puedan servir como abono, o para generar energía. Estamos trabajando un gran proyecto y las universidades nos darán guía para que el relleno sanitario en Chihuahua sea una referencia nacional al buen funcionamiento y nos dé sustentabilidad como ciudad”, afirmó.

Otro de los objetivos será la recolección de residuos de forma separada, por lo que se analiza agregar un día extra a la recolección de basura. Si no, probablemente se dividiría por jornada de recolección los días en que se colecten residuos orgánicos, otro para los inorgánicos, para que sean procesadas en una planta de separación.

Salvemos los Cerros de Chihuahua, Bazar con Causa

El movimiento Salvemos los Cerros de Chihuahua describió a la economía circular como una nueva alternativa para la producción y el consumo que centra sus valores en la responsabilidad y el respeto al medio ambiente y a las personas y familias productoras y creadoras.

“Lejos de promover la ambición y el consumismo, esta forma de economía se dedica a generar la satisfacción de necesidades para toda la comunidad, de ahí el nombre ‘circular’, ya que es un beneficio para todas las personas y el entorno, lejos de las viejas ideas económicas que favorecen sólo a un grupo a costa de los demás y sin consideración de los impactos que sufre la naturaleza”, describió Luis Andrés Rivera, integrante de SLC.

Rivera Levario destacó el ejemplo de economía circular en la ciudad de Chihuahua, la protesta pacífica que organiza el movimiento Salvemos los Cerros de Chihuahua cada sábado en la plaza del Ángel a través de sus comités de creadores y artistas, donde decenas de familias acuden a hacer conciencia sobre la importancia del entorno, al mismo tiempo que se apoya la economía familiar y el talento local. En el llamado Bazar con Causa, se ameniza la plaza con música en vivo mientras artistas plásticos, fotógrafos, artesanos, horticultores y demás productores y comerciantes venden su trabajo, ya sea elaborado con materiales naturales, reciclados, de reuso u orgánicos, siendo una forma de apoyar al movimiento la donación de una porción voluntaria de los ingresos, para realizar estudios y demandas que defiendan los cerros y ríos de Chihuahua. Esta forma de protesta mediante la economía circular ha sido causa de encuentro y alegría entre cientos de personas durante meses.

Eco Iris y su Eco Bazar

El colectivo Eco Iris ataca el gran problema de la tendencia mundial de ropa de ‘úsese y tírese’ que se ha acuñado el término de moda rápida, en la que genera una gran cantidad de basura al desechar prendas que se consideran pasadas de moda, o que simplemente ya no les gustan a sus compradores. Para ello, crearon el Eco-Bazar, en el que se pueden intercambiar todo tipo de ropa, sin utilizar dinero, y con controles estrictos de higiene, atendiendo las necesidades que impuso la pandemia por Covid-19.

Paloma Sánchez | El Heraldo de Chihuahua

En este Eco Bazar hay tres modalidades para circular la ropa, la primera es la donación, es decir, entregar las prendas que ya no se desean guardar en el armario y darles utilidad para personas que sí las podrían utilizar sin generar un daño al planeta al convertirlas en basura; la segunda es entregar a consigna, que pueden ser vendidas en el Eco Bazar y posteriormente recoger las ganancias generadas; y la tercera es por intercambio, se entregan 10 prendas, con derecho a escoger otras diez del agrado o necesidades de quien las aporta.

Cooperativa Ciudadana Eco Mercado Crezco

Martín Torres, conocido entre los barrios populares de la ciudad de Chihuahua como el Charal, se ha empeñado en reconstruir el tejido social de las pandillas que hace unas décadas eran conocidas como “barrios”, en acciones comunitarias, altruistas y de sustentabilidad ecológica. Entre esos proyectos, los Eco Mercados Crezco han beneficiado a familias en condiciones vulnerables para acceder a alimentos de la canasta básica a cambio de materiales reciclables.

La participación ciudadana ha sido un factor importante, pues en eventos de convivencia con los diferentes colectivos, que van desde el sur Los Killers de la colonia San Jorge, hasta Los Wainos de la colonia Nuevo Triunfo, al norte de la ciudad, se han acopiado juguetes, cobijas y alimentos que posteriormente son intercambiados en los Eco Mercados por productos de la canasta básica a cambio de cinco latas de aluminio, que pueden ser colectados de las calles o de otras fuente, asegurando el alimento de las familias que participan.

Martín Torres se ha convertido en un especialista al arrancar sonrisas a niños que no esperaban recibir un motivo de alegría en las navidades o Día del Niño, además de apasionarse por casos concretos de vulnerabilidad como adultos mayores que han perdido sus viviendas en un incendio, requieren prótesis médicas, o alguna situación similar.

FUENTE: elheraldodechihuahua.com

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Sostenibilidad, centro de la estrategia de negocio en Bridgestone

En Bridgestone ha sido fundamental el reconocimiento de la sostenibilidad como el centro de la estrategia de negocio a mediano y largo plazo, esto aunado al compromiso de la compañía, que va desde la alta gerencia hasta todos los colaboradores.

En Bridgestone ha sido fundamental el reconocimiento de la sostenibilidad como el centro de la estrategia de negocio a mediano y largo plazo, esto aunado al compromiso de la compañía, que va desde la alta gerencia hasta todos los colaboradores, ha sido fundamental para el éxito no solo de las estrategias de sostenibilidad, sino de la compañía.

“La sostenibilidad siempre ha sido parte de Bridgestone, se refleja con la declaración de nuestra misión de Servir a la Sociedad con Calidad Superior y desde los inicios de la compañía en 1937, cuando nuestro fundador Shojiro Ishibashi afirmaba que “una empresa que solo busca generar ganancias no puede prosperar, mientras que aquella que contribuya a mejorar la sociedad y su país, será próspera por siempre””, destacó Josseline Leiva, especialista Sr en Relaciones Públicas y Responsabilidad Social.

Alineados al compromiso de colaborar en la construcción de una sociedad más sostenible, en este año, en Bridgestone establecieron una nueva estructura de sostenibilidad, en la que la estrategia comercial considera la sostenibilidad en el centro y que tiene como objetivo establecer un modelo de negocio en el que el valor empresarial, así como los ingresos y las ganancias, se generen de forma sostenible.

Además, la compañía cuenta con un compromiso global de responsabilidad social conocido como Nuestra Manera de Servir, enfocado en tres áreas prioritarias: Movilidad, Personas y Medio Ambiente, con el que contribuye a mejorar la forma en que las personas se mueven, viven, trabajan y juegan.

El eje ambiental es medular para la organización, por lo que en el 2020 lanzaron nuevos objetivos medio ambientales globales dentro de los que destacan: incrementar, al 2030, el uso de materiales reciclados y renovables en un 40%, ejecutar un plan de manejo de agua en las plantas de producción ubicadas en zonas de estrés hídrico para el año 2030 y reducir las emisiones de CO² en un 50% para el 2030.

A nivel Latinoamérica (incluyendo México) la compañía cuenta con un plan de sostenibilidad que tiene el propósito de colaborar para cumplir su visión de continuar proporcionando valor social y para el cliente como empresa de soluciones sostenibles hacia 2050. “Para lograr esto nos enfocamos en iniciativas estrechamente relacionadas con nuestros productos y soluciones como: desarrollar un portafolio robusto de productos para vehículos híbridos y eléctricos, reforzar el posicionamiento de productos orientados a disminuir las emisiones de carbono durante su uso, como Ecopia y Fueltech y fortalecer el negocio de renovado Bandag, que permite el ahorro de petróleo, agua y otros materiales al reemplazar únicamente la banda de rodamiento”, explicó Josseline Leiva.

Como compañía también trabajan en iniciativas orientadas a hacer un uso eficiente de los recursos naturales en sus procesos productivos, aumentar el reciclaje de neumáticos que han finalizado su vida útil y cuentan con programas de responsabilidad social en temas como seguridad vial, salud y educación en las comunidades.

El tema de diversidad e inclusión también es un eje fundamental en la estrategia de sostenibilidad de Bridgestone, por lo que mantienen iniciativas para promover una mayor equidad de género en sus operaciones mediante programas de reclutamiento diversos e inclusivos. También hay dos ERGs (Employee Resource Groups o grupos de afinidad): BWIN enfocado a mujeres y BProud para la comunidad LGTBIQ+ y sus aliados, estos grupos son redes de apoyo liderados por los propios colaboradores de Bridgestone que buscan brindar oportunidades de servicio comunitario, aprendizaje y desarrollo, fortaleciendo el negocio y construyendo también un lugar de trabajo más inclusivo y equitativo.

Con todos los retos que han puesto enfrente 2020 y 2021 en el contexto de la pandemia del Covid-19, la compañía ha mantenido su compromiso con la sociedad y las iniciativas en estos años han estado enfocadas en atender las necesidades que han surgido en este escenario.

Para el caso de México, el país ha sido parte de campañas regionales con los siguientes resultados:

  • Donación de 910 paquetes de mascarillas, alimentos y productos de higiene personal distribuidos en México y Costa Rica.
  • Más de 200 neumáticos fueron entregados, para equipar a 53 ambulancias de la Cruz Roja en México, Costa Rica, Colombia, Guatemala y República Dominicana
  • Entrega de 1,800 kits de prevención del contagio de Covid-19 en campañas de información a transportistas en Costa Rica, México, Ecuador y Colombia.
  • Donación de tablets, útiles escolares, juguetes y chamarras a niños de la escuela Amelia B. de Casas en Iztapalapa.

En este 2021 la compañía también retomó en México su programa de recolección de llantas Llantatón, en el que en alianza con la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) del gobierno de Morelos logramos recolectar 65 toneladas de neumáticos que llegaron al final de su vida útil.

“Para el próximo año continuaremos trabajando en los temas que se han definido como medulares para la organización: Portafolio de productos alineados a la sostenibilidad (para vehículos híbridos, eléctricos, de menor consumo de combustible, etc), continuar fortaleciendo nuestro negocio de Bandag, reducir el uso de recursos naturales en nuestras plantas de fabricación, promover iniciativas de reciclaje de llantas al final de su vida útil y de economía circular, y por supuesto el apoyo a comunidades y la promoción de la diversidad e inclusión en nuestras operaciones”, destacó la especialista Sr en Relaciones Públicas y Responsabilidad Social.

Finalmente, cabe destacar que la estrategia de sostenibilidad también se encuentra alineada a contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a nivel regional están trabajando y realizando aportes activos a 12 de los 17 ODS. Además, desde el corporativo global se han venido realizando esfuerzos en realizar estudios de materialidad y análisis de cuáles son aquellos temas en los que deben focalizar los recursos y esto ha sido de gran valor para la toma de decisiones a nivel regional para convertirse en una compañía de soluciones avanzadas que aporten valor a la sociedad y a los clientes, hacia el 2050.

FUENTE: eleconomista

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Firman convenio para incrementar empresas afiliadas como ESR

Coparmex Mérida señala que sólo 17 por ciento de las compañías cuenta con ese registro.

Cecilia Abreu

04/11/2021 | Mérida, Yucatán

Hoy en día la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Mérida tiene afiliadas 600 empresas, de las cuales, sólo 17 cuentan con el registro como Empresas Socialmente Responsables (ESR), a pesar de que los titulares de Coparmex y la Fundación del Empresariado Yucateco A.C. (Feyac) afirman que muchas más cumplen con los requisitos, motivo por el cual desean motivarlas a conseguir el distintivo firmando un convenio entre ambas instituciones.

Juan Manuel Díaz Rocha, director de la Feyac, dijo que el desarrollo comunitario y la responsabilidad social empresarial son imprescindibles para la fundación que representa, por lo cual quieren impulsar a que más empresas tengan el deseo de ser mejores, “que la empresa haga de la sociedad un mejor lugar”.

Por ello, el convenio con la Coparmex Mérida, apuntó, permitirá que todas las empresas afiliadas a la confederación tengan interés de portar la insignia ESR, pues, en muchas ocasiones cumplen con los criterios necesarios, aunque no lo documenten.

Alejandro Sauma Martínez, director general de la Feyac, señaló que desde hace nueve años, cuando comenzaron a operar, uno de sus objetivos es promover la responsabilidad social entre el sector empresarial y en la sociedad en general.

Para ello, una de sus estrategias es generar alianza coaliciones, lo cual les llevó hoy a la firma del convenio “para fortalecer una alianza que de por sí ya teníamos con la Coparmex Mérida y en otras partes de la península”.

Detalló que desde 2015 iniciaron con las labores para promover las ESR y, en ese momento, había nueve empresas con el distintivo mientras que hoy, dijo, hay 28.

“Tenemos la responsabilidad de procurar que sean cada vez más las empresas que en nuestra entidad logren ese equilibrio social, económico y medioambiental en su funcionamiento, que las lleve a ser más eficientes y productivas, generando un círculo virtuoso”, expresó Fernando Ponce Díaz, presidente de Coparmex Mérida, en la firma del convenio.

Afirmó que actualmente son muchas las empresas que laboran en apego a la ética y compromiso social con la comunidad, sin embargo, sólo las 28 con la insignia ESR y 17 pertenecen a la Coparmex.

El convenio firmado establece que deberán promover la cultura de la responsabilidad social empresarial y la sustentabilidad, así como convocar a eventos conjuntos y generar contenidos que promuevan esta responsabilidad, entre otros.

El costo de este distintivo varía en función del tamaño de la empresa, considerando las más pequeñas 19 mil pesos al año y 65 mil para las empresas con más de 100 empleados; la gestión puede ir desde dos meses hasta un año, dependiendo de los requerimientos que la empresa deba comenzar a aplicar, cumpliendo con cuatro rubros: calidad de vida en la empresa, ética empresarial, cuidado y preservación del medioambiente y participación con la sociedad (divididos en 70 indicadores).

Edición: Estefanía Cardeña

FUENTE: lajornadamaya

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Medio ambiente: cómo el estilo de vida de los ricos está acelerando el cambio climático

En 2018, Stefan Gössling y su equipo pasaron meses rastreando los perfiles de las redes sociales de algunas de las celebridades más ricas, desde Paris Hilton hasta Oprah Winfrey. El profesor de turismo de la Universidad de Linnaeus, en Suecia, estaba buscando pruebas de cuánto volaban.

La respuesta fue: mucho.

Bill Gates, uno de los defensores del medio ambiente más destacados del mundo, realizó 59 vuelos en 2017, según los cálculos de Gössling, cubriendo una distancia de alrededor de 343.500 km. Gates viajó más de ocho veces por todo el mundo, generando más de 1.600 toneladas de gases de efecto invernadero (lo cual es equivalente a las emisiones anuales promedio de 105 estadounidenses).

El objetivo de Gössling era tratar de descubrir los niveles de consumo individual de los megarricos, cuyos estilos de vida a menudo están envueltos en secreto. Su investigación coincidió con un creciente movimiento ambiental, encabezado por Greta Thunberg, que puso de relieve la responsabilidad personal. Volar, una de las formas de consumo más intensivas en carbono, se convirtió en un símbolo de esta nueva responsabilidad.

“Cuanto mayor sea su huella de carbono, mayor será su deber moral”, escribió Thunberg en The Guardian en 2019.

En las últimas décadas se ha puesto el foco sobre la desigualdad global. Desde la crisis financiera de 2008 hasta la pandemia y los impactos cada vez más severos del cambio climático, los eventos disruptivos tienden a golpear a los más pobres primero y con mayor dureza.

Pero en los debates sobre cómo resolver la desigualdad, a menudo se pasa por alto el consumo excesivo.

Una élite contaminante

“Cada unidad sobrepasada significa que alguien tiene que ceder [algo]”, dice Lewis Akenji, director gerente de Hot or Cool Institute, un grupo de expertos con sede en Berlín. Como resultado, las enormes huellas de carbono de la sociedad más rica afianzan la desigualdad y amenazan la capacidad del mundo para evitar un cambio climático catastrófico.

Las estadísticas son alarmantes. El 10% más rico del mundo fue responsable de alrededor de la mitad de las emisiones globales en 2015, según un informe de 2020 de Oxfam y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo. El 1% más rico fue responsable del 15% de las emisiones, casi el doble que el 50% más pobre del mundo, que fue responsable de solo el 7% y sentirá la peor parte de los impactos climáticos a pesar de tener la menor responsabilidad por causarlos.

Bill Gates

Otro problema es que los ricos se “comen” el “presupuesto de carbono” restante (que es la cantidad de gas de efecto invernadero máximo para mantenernos dentro de los 1,5° C de calentamiento).

“No le están dejando campo al 50% más pobre que necesitan aumentar sus emisiones para realmente satisfacer sus necesidades”, dice Emily Ghosh, científica del personal del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.

Dario Kenner, autor de Carbon Inequality: The Role of the Richest in Climate Change, acuñó el término “élite contaminante” para describir a los más ricos de la sociedad que invierten mucho en combustibles fósiles, además de tener un fuerte impacto climático por su estilo de vida. Tal como están las cosas, la mayoría de las personas en los países ricos consumen de formas que están acelerando la catástrofe climática. Cuando se tienen en cuenta las emisiones de los bienes importados, la persona promedio en Reino Unido emite 8,5 toneladas de carbono al año, según el Instituto Hot or Cool, una cifra que se eleva a 14,2 toneladas en Canadá, el país con mayores emisiones entre los encuestados por el instituto.

Para mantenerse dentro de los 1,5° C del calentamiento, estas cifras deben reducirse drásticamente a 0,7 toneladas por persona para 2050.

¿Cuánto depende de cada uno?

El consumo personal es un tema espinoso. Puede convertirse rápidamente en un debate trillado sobre si abordar el cambio climático depende de acciones individuales o cambios sistémicos de gobiernos y corporaciones.”Esta es una falsa dicotomía”, dice Akenji. “Los estilos de vida no existen en el vacío, los estilos de vida están moldeados por el contexto”.

Las personas viven sus vidas dentro de los sistemas políticos y económicos que existen. La mayoría insostenibles. Pero, sin abordar los estilos de vida de los más ricos y contaminantes de nuestras sociedades, y el poder que tienen, no podremos abordar el cambio climático.”Las personas ricas marcan el tono de consumo al que todos aspiran. Ahí es donde están los efectos tóxicos”, agrega Halina Szejnwald Brown, profesora emérita de ciencias y políticas ambientales en la Universidad de Clark en Estados Unidos.Tengamos en cuenta la aviación. “Tan pronto como vuelas, perteneces a una élite mundial”, dice Gössling. Más del 90% de las personas nunca han volado y solo el 1% de la población mundial es responsable del 50% de las emisiones de los vuelos.

Private jet

Desde la élite empresarial que recorre el mundo hasta las celebridades que han hecho de los viajes parte de sus marcas personales, su comportamiento ha ayudado a que un estilo de vida con alto contenido de carbono sea aspiracional y deseable, dice Gössling.Los carros estilo SUV que transportan presidentes, líderes empresariales y celebridades, y cada vez más familias de clase media en las ciudades, también se han convertido en un símbolo de estatus a pesar de su impacto ambiental. Los SUV, que representaron el 42% de las ventas mundiales de automóviles en 2019, fueron el único sector que registró un aumento de las emisiones en 2020. El aumento de personas que compraron SUV el año pasado anuló efectivamente las ganancias climáticas de los automóviles eléctricos.Los hogares más grandes son otrofoco rojo de consumo. “Las opciones de vivienda significan prestigio y estatus social”, escriben Kimberly Nicholas, científica de sostenibilidad de la Universidad de Lund, y sus coautores en un estudio reciente sobre el papel de las personas ricas en impulsar el cambio climático.

En Europa, casi el 11% de las emisiones de la vivienda provienen del 1% de mayores emisores, quienes poseen muchas casas y muy grandes.

Primeros cambios notorios

Sin embargo, en los últimos años las normas sociales han comenzado a cambiar. En Suecia, el activismo de Thunberg ayudó a inspirar el flygskam (la palabra sueca para “vergüenza de vuelo”), un concepto que llevó a la gente a preguntarse cuánto deberían volar. El movimiento se relacionó con una caída del 4% en la cantidad de personas que vuelan desde los aeropuertos de Suecia en 2018, una bajada poco común en un momento en que el número de pasajeros a nivel mundial estaba aumentando.La pandemia de covid-19, que redujo drásticamente los viajes de negocios, demostró que las videollamadas pueden reemplazar a las reuniones en persona. Una encuesta de Bloomberg encontró que el 84% de las empresas planea gastar menos en viajes de trabajo después de una pandemia.

La gente también ha comenzado a considerar el impacto de sus dietas, lo que ha provocado un auge de las empresas cárnicas y lácteas de origen vegetal. “Eso no proviene de un edicto o un requisito de política gubernamental”, dice Peter Newell, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Sussex. “Eso es que las empresas ven dónde está cambiando el mercado”.

Mujeres comiendo hamburguesas

Pero estos cambios son demasiado graduales para la emergencia en la que nos encontramos, dice Kenner. “Estamos pasando por puntos de inflexión climáticos y las especies se están extinguiendo”. El tema es la velocidad, y para eso es necesaria la acción del gobierno, sostiene.Los impuestos específicos sobre los comportamientos insostenibles, como los vuelos frecuentes y el consumo excesivo de carne, podrían ayudar a que las personas adopten comportamientos bajos en carbono más rápidamente, dice Newell, especialmente si existe un vínculo directo entre castigar el comportamiento contaminante y las inversiones que benefician a muchos.Por ejemplo, los ingresos de un impuesto a los viajeros frecuentes podrían invertirse en un sistema de transporte público más barato o incluso gratuito, y el dinero de un “impuesto a las mansiones” podría destinarse al aislamiento de las casas, lo que reduciría los niveles de pobreza energética. El problema, sin embargo, es si los más ricos pueden simplemente absorber estos costos y continuar como antes.Una idea más radical es una asignación de carbono personal (PCA), en la que a los individuos se les fija una cantidad de carbono igualitaria y negociable a gastar. Si la gente quiere emitir más, debe comprar las asignaciones no deseadas de otros. Se han explorado versiones de un PCA en Irlanda, Francia y California. En 2018, el gobierno de Reino Unido analizó su viabilidad, pero concluyó que un PCA sería demasiado caro, difícil de administrar y poco probable que fuera aceptado socialmente.Pero en el contexto de una emergencia climática y una pandemia, que ha obligado a las personas a aceptar restricciones individuales en nombre del beneficio colectivo, puede ser una política que valga la pena reconsiderar, según un análisis reciente.Un PCA es atractivo en un nivel, dice Newell, “porque deja muy claro cuáles son nuestros derechos per cápita”. Pero, agrega, “es una versión extrema de individualizar la responsabilidad”. Podría acabar penalizando injustamente a las personas que, por ejemplo, viven en zonas con pocas opciones de transporte público.Otra idea de política que está ganando popularidad es la “selección de opciones” (choice editing en inglés), en la que los gobiernos restringen la entrada al mercado de productos intensivos en carbono, como jets privados o megayates. La idea es que las opciones bajas en carbono, muchas de las cuales ya existen, llenarán el vacío.La selección de opciones puede parecer radical, pero no es nueva, dice Akenji. El gobierno de Reino Unido, por ejemplo, la usa por motivos de seguridad pública para prohibir la venta de armas o automóviles sin cinturones de seguridad. “Deshacer los comportamientos insostenibles es mucho más difícil que evitar que los productos insostenibles lleguen al mercado”, concluyó un informe de abril sobre el cambio de comportamiento en coautoría de Newell.

Un riesgo político

Pero incluso cuando se acaba el tiempo para abordar el cambio climático, muchos gobiernos se resisten a las políticas de cambio de comportamiento por temor a que sean políticamente tóxicas para los votantes y desagradables para los ricos.

El control que los más ricos tienen sobre los gobiernos a través del cabildeo y las cuantiosas donaciones les da una gran influencia para diluir la acción climática y dar forma a las opciones disponibles para todos, dice Kenner. “Existe este otro futuro, este futuro alternativo, que se niega a diario”, insiste.

Para todas las políticas que apuntan al comportamiento de los consumidores, en última instancia, es muy difícil reducir las emisiones si la infraestructura no está disponible para que las personas tengan vidas bajas en carbono. “Hay mucho que hacer para construir una sociedad más sostenible y va más allá de la mera reducción de jets privados y yates de lujo”, dice Ghosh.

Vacas

Algunos gobiernos están haciendo grandes cambios. El gobierno galés ha suspendido la inversión en la construcción de nuevas carreteras para cumplir con los objetivos de emisiones, Países Bajos ha propuesto reducir el número de ganado en un 30% para reducir la contaminación y los ayuntamientos en ciudades de Reino Unido como Norwich y Exeter han comenzado a construir viviendas sociales energéticamente eficientes.Otros se han centrado en el papel de la publicidad en el impulso del consumo insostenible. “La gente trata de marcar su lugar en la sociedad distinguiéndose de los que están por debajo de ellos”, dice Brown, y la publicidad “construye toda su industria sobre esta inseguridad”.

En 2021, Ámsterdam prohibió los anuncios de productos intensivos en emisiones, incluidos los SUV y los vuelos baratos de corto recorrido, siguiendo los pasos de ciudades como São Paulo y Chennai, que han prohibido o limitado estrictamente la publicidad en vallas publicitarias.”Pero esto realmente no es suficiente”, dice Akenji.

El ritmo es muy lento y el mundo se está quedando sin tiempo. Los gobiernos necesitan reformar la infraestructura, dice, poniendo la sostenibilidad en el centro de la política.

Eso significa crear redes de transporte público rápidas, extensas y asequibles; descarbonizar la electricidad; construir viviendas más densas y bien aisladas; prohibir el uso de automóviles a gasolina, y considerando medidas como una semana laboral de cuatro días.

Transporte público

Los gobiernos y los ricos, con su enorme papel de influir en las normas sociales, también pueden ayudar a cambiar la narrativa de que la acción climática tiene que ver con la pérdida de la libertad personal y la calidad de vida.

“Lo triste de esto es que las cosas que han demostrado ser más sostenibles para el medio ambiente casi siempre son mejores para nuestro propio bienestar y cohesión social”, dice Akenji.

Comer menos carne tiene beneficios para la salud. Tener menos SUV y automóviles a gasolina aumenta la calidad del aire y reduce las muertes por contaminación del aire. Y una semana laboral de cuatro días podría permitir un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida, más tiempo en familia y menos costos de cuidado infantil para los padres.”Nadie se levanta por la mañana y dice: ‘Voy a arruinar el medio ambiente'”, dice Akenji.

Las personas consumen por muchas razones: para satisfacer sus necesidades, para mostrar afecto, para sentirse bien o porque se sienten presionadas por la publicidad o las expectativas sociales.Muy pocas personas cuestionan realmente su consumo, dice Brown. “Estas son preguntas bastante profundas: ‘¿Quién soy yo y qué necesito para tener una buena vida?’ Quiero decir, ¿cuántas personas quieren sentarse y hacer esa pregunta?”Las acciones individuales no serán suficientes para abordar el cambio climático, dice Akenji, y la culpa y la vergüenza no ayudarán. Pero las elecciones y las acciones sí importan.

“Creo que todos deberíamos convertirnos en activistas políticos de una forma u otra”, agrega. “Lo que vamos a hacer es ir tras nuestros gobiernos de manera deliberada y decisiva y pedirles que cumplan con sus compromisos”.

Puedes leer esta nota publicada originalmente en inglés en BBC Future.

FUENTE: bbc.com

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Medio ambiente: por qué el alabado concepto de cero neto para emisiones de carbono es “una trampa peligrosa”

A veces, la comprensión llega como un destello cegador. Los contornos borrosos toman forma y, de repente, todo cobra sentido.

Debajo de tales revelaciones suele haber un proceso mucho más lento. Las dudas en el fondo de la mente crecen. La sensación de confusión de que las cosas no encajan aumenta hasta que algo hace clic. O quizá un chasquido.

Colectivamente, los tres autores de este artículo debemos haber pasado más de 80 años pensando en el cambio climático.

¿Por qué nos ha llevado tanto tiempo hablar sobre los peligros obvios del concepto de cero neto? En nuestra defensa, la premisa del cero neto es engañosamente simple, y admitimos que nos engañó.

Las amenazas del cambio climático son el resultado directo de que hay demasiado dióxido de carbono en la atmósfera. Por tanto, debemos dejar de emitir más e incluso eliminar una parte.Saltar Quizás también te interese y continuar leyendo

Esta idea es fundamental en el actual plan del mundo para evitar una catástrofe. De hecho, hay muchas sugerencias sobre cómo hacer esto, desde la plantación masiva de árboles hasta los dispositivos de alta tecnología de captura directa del aire que aspiran el dióxido de carbono.

El consenso actual es que si implementamos estas y otras técnicas de “eliminación de dióxido de carbono” al tiempo que reducimos el uso de combustibles fósiles, podemos detener más rápidamente el calentamiento global.

Es de esperar que a mediados de este siglo logremos el “cero neto”. Este es el punto en el que las emisiones residuales de gases de efecto invernadero se equilibran mediante tecnologías que las eliminan de la atmósfera.

Esta es una gran idea, en principio. Desafortunadamente, en la práctica ayuda a perpetuar la creencia en la salvación tecnológica y disminuye el sentido de urgencia en torno a la necesidad de reducir las emisiones ahora.

Hemos llegado a la dolorosa constatación de que la idea del cero neto ha autorizado un enfoque imprudentemente arrogante de “quema ahora, paga después”, que ha hecho que las emisiones de carbono sigan aumentando.

También ha acelerado la destrucción del mundo natural al aumentar la deforestación en la actualidad, y aumenta enormemente el riesgo de una mayor devastación en el futuro.

Para comprender cómo ha sucedido esto, cómo la humanidad se ha jugado su civilización en promesas de soluciones futuras, debemos volver a finales de los años 80, cuando el cambio climático estalló en el escenario internacional.

Pasos hacia el cero neto

El 22 de junio de 1988, James Hansen era el administrador del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, un nombramiento prestigioso pero bastante desconocido fuera del mundo académico.

En la tarde del 23, estaba en camino de convertirse en el científico climático más famoso del mundo.

Esto fue resultado directo de su testimonio en el Congreso de Estados Unidos, cuando presentó la evidencia de que el clima de la Tierra se estaba calentando y que los humanos eran la principal causa: “Se ha detectado el efecto invernadero y ahora nuestro clima está cambiando”.

Si hubiéramos actuado siguiendo el testimonio de Hansen en ese momento, habríamos podido descarbonizar nuestras sociedades a un ritmo de alrededor del 2% al año para darnos una posibilidad del 66% de limitar el calentamiento a no más de 1,5 °C.

Hubiera sido un gran desafío, pero la tarea principal en ese momento habría sido simplemente detener el uso acelerado de combustibles fósiles repartiendo equitativamente las emisiones futuras.

Cuatro años después, hubo destellos de esperanza de que esto fuera posible. Durante la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río, todas las naciones acordaron estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para garantizar que no produjeran interferencias peligrosas en el clima.

La Cumbre de Kioto de 1997 intentó empezar a poner en práctica ese objetivo. Pero a medida que pasaban los años, la tarea inicial de mantenernos a salvo se volvió cada vez más difícil dado el aumento continuo en el uso de combustibles fósiles.

Fue entonces cuando se desarrollaron los primeros modelos informáticos que vinculaban las emisiones de gases de efecto invernadero con los impactos en diferentes sectores de la economía.

Estos modelos híbridos climático-económicos se conocen como Modelos de Evaluación Integrada. Permitían a los modeladores vincular la actividad económica con el clima; por ejemplo, explorando cómo los cambios en las inversiones y la tecnología podrían conducir a cambios en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Parecían un milagro: se podían probar las políticas en la pantalla de una computadora antes de implementarlas, lo que le ahorraba a la humanidad una costosa experimentación.

Surgieron rápidamente para convertirse en una guía clave para la política climática. Una primacía que mantienen hasta el día de hoy.

Desafortunadamente, también eliminaron la necesidad de un pensamiento crítico profundo.

Dichos modelos representan a la sociedad como una red de compradores y vendedores idealizados y sin emociones y, por lo tanto, ignoran complejas realidades sociales y políticas, o incluso los impactos del cambio climático en sí.

Su promesa implícita es que los enfoques basados ​​en el mercado siempre funcionarán. Esto significó que las discusiones sobre políticas se limitaron a las más convenientes para los políticos: cambios graduales en la legislación y los impuestos.

Alrededor de la época en que se desarrollaron por primera vez, se estaban haciendo esfuerzos para asegurar la acción de Estados Unidos sobre el clima permitiéndole contabilizar los sumideros de carbono de los bosques del país.

Estados Unidos argumentaba que si administraba bien sus bosques, podría almacenar una gran cantidad de carbono en los árboles y el suelo, que debería restarse de sus obligaciones de limitar la quema de carbón, petróleo y gas.

Al final, Estados Unidos se salió con la suya. Irónicamente, todas las concesiones fueron en vano, ya que el Senado de ese país nunca ratificó el acuerdo.

Bosque en Maine

Postular un futuro con más árboles podría compensar de hecho la quema de carbón, petróleo y gas ahora. Dado que los modelos podían producir fácilmente cifras que hicieran descender el dióxido de carbono atmosférico tanto como se deseaba, se podían explorar escenarios cada vez más sofisticados que redujeran la percepción de urgencia de reducir el uso de combustibles fósiles. Al incluir sumideros de carbono en los modelos económico-climáticos se había abierto una caja de Pandora.

Es aquí donde encontramos la génesis de las políticas de cero neto de hoy.

Dicho esto, la mayor parte de la atención a mediados de la década de 1990 se centró en aumentar la eficiencia energética y el cambio de energía (como el cambio de Reino Unido del carbón al gas) y el potencial de la energía nuclear para proporcionar grandes cantidades de electricidad libre de carbono.

La esperanza era que tales innovaciones revertirían rápidamente los aumentos en las emisiones de combustibles fósiles.

Pero hacia el cambio de milenio estaba claro que tales esperanzas eran infundadas. Dada su hipótesis central de cambio gradual, a los modelos económico-climáticos le resultaba cada vez más difícil encontrar caminos viables para evitar un cambio climático peligroso.

En respuesta, los modelos comenzaron a incluir cada vez más ejemplos de captura y almacenamiento de carbono, una tecnología que podría eliminar el dióxido de carbono de las centrales eléctricas de carbón y luego almacenar el carbono capturado en las profundidades del subsuelo indefinidamente.

En principio, se ha demostrado que esto es posible: el dióxido de carbono comprimido se separó del gas fósil y luego se ha inyectado bajo tierra en varios proyectos desde la década de 1970.

Estos esquemas de recuperación mejorada de petróleo se diseñaron para forzar la entrada de gases en los pozos de petróleo con el fin de impulsar el petróleo hacia las plataformas de perforación y así recuperar más, un petróleo que luego se quemaría, liberando aún más dióxido de carbono a la atmósfera.

La captura y almacenamiento de carbono ofreció el giro de que, en lugar de utilizar el dióxido de carbono para extraer más petróleo, el gas se dejaría bajo tierra y se eliminaría de la atmósfera.

Esta innovadora tecnología prometida permitiría un carbón respetuoso con el clima y, por lo tanto, el uso continuo de este combustible fósil.

Pero mucho antes de que el mundo fuera testigo de tales planes, el hipotético proceso se había incluido en los modelos económico-climáticos.

Bombeo de petróleo en Texas.

Al final, la mera perspectiva de la captura y el almacenamiento de carbono les dio a los responsables de la formulación de políticas una forma de evitar los tan necesarios recortes de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El ascenso del cero neto

Cuando la comunidad internacional del cambio climático se reunió en Copenhague en 2009, quedó claro que la captura y el almacenamiento de carbono no serían suficientes por dos razones.

Primero, todavía no existía. No había instalaciones de captura y almacenamiento de carbono en funcionamiento en ninguna central eléctrica de carbón y no había perspectivas de que la tecnología fuera a tener algún impacto en el aumento de las emisiones por un mayor uso de carbón en el futuro previsible.

La mayor barrera para la implementación fue esencialmente el costo. La motivación para quemar grandes cantidades de carbón es generar electricidad relativamente barata.

La modernización de depuradoras de carbono en las centrales eléctricas existentes, la construcción de la infraestructura para canalizar el carbono capturado y el desarrollo de sitios de almacenamiento geológico adecuados requerían enormes sumas de dinero.

En consecuencia, la única aplicación de la captura de carbono en la operación real entonces -y ahora- es usar el gas atrapado en esquemas de recuperación de petróleo. Más allá de una sola demostración, nunca ha habido ninguna captura de dióxido de carbono de la chimenea de una central eléctrica de carbón que fuera almacenado luego bajo tierra.

Planta nuclear

Igual de importante, para 2009 se hizo cada vez más claro que no sería posible realizar ni siquiera las reducciones graduales que exigían los responsables políticos.

Ese sería el caso incluso si la captura y el almacenamiento de carbono estuvieran en funcionamiento. La cantidad de dióxido de carbono que se bombeaba al aire cada año significaba que a la humanidad se le agotaba el tiempo rápidamente.

Con las esperanzas de una solución a la crisis climática desvaneciéndose nuevamente, se necesitaba otra fórmula mágica. Se necesitaba una tecnología no solo para ralentizar las crecientes concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, sino también para revertirlas.

En respuesta, la comunidad de modelización económico-climáticos -ya capaz de incluir sumideros de carbono y almacenamiento geológico de carbono en sus modelos- adoptó cada vez más la “solución” de combinar ambos.

Así fue como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, o Beccs, emergió rápidamente como la nueva tecnología salvadora.

Al quemar biomasa “reemplazable” como madera, cultivos y desechos agrícolas en lugar de carbón en las centrales eléctricas, y luego capturar el dióxido de carbono de la chimenea de la central eléctrica y almacenarlo bajo tierra,la Beccs podría producir electricidad al mismo tiempo que eliminaba el dióxido de carbono de la atmósfera.

Eso se debe a que a medida que biomasa, como los árboles, crece, absorbe dióxido de carbono de la atmósfera. Al plantar árboles y otros cultivos bioenergéticos y almacenar el dióxido de carbono que se libera cuando se queman, se podría eliminar más carbono de la atmósfera.

Con esta nueva solución en la mano, la comunidad internacional se reagrupó tras repetidos fracasos para montar otro intento de frenar nuestra peligrosa interferencia con el clima. Se preparó el escenario para la crucial conferencia climática de 2015 en París.

Un falso amanecer parisino

Cuando su secretario general puso fin a la 21ª conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático, la multitud emitió un gran clamor. La gente se puso de pie de un salto, extraños se abrazaban, las lágrimas brotaban de los ojos inyectados en sangre por la falta de sueño.

Las emociones que se exhibieron el 13 de diciembre de 2015 no fueron solo para las cámaras. Después de semanas de agotadoras negociaciones de alto nivel en París, finalmente se logró un gran avance.

Contra todas las expectativas, después de décadas de fracasos, la comunidad internacional finalmente acordó hacer lo necesario para limitar el calentamiento global a bastante menos de 2 °C, preferiblemente a 1,5 °C, en comparación con los niveles preindustriales.

El Acuerdo de París fue una victoria asombrosa para quienes se encuentran en mayor riesgo por el cambio climático.

Las naciones ricas industrializadas se verán cada vez más afectadas a medida que aumenten las temperaturas globales. Pero son estados insulares bajos como las Maldivas y las Islas Marshall los que corren un riesgo existencial inminente.

Como dejó en claro un informe especial posterior de la ONU, si el Acuerdo de París no pudiera limitar el calentamiento global a 1,5 °C, la cantidad de vidas perdidas por tormentas más intensas, incendios, olas de calor, hambrunas e inundaciones aumentaría significativamente.

Pero profundizando un poco más se puede encontrar otra emoción al acecho entre los delegados el 13 de diciembre. Duda. Nos cuesta nombrar a algún científico del clima que en ese momento pensara que el Acuerdo de París era factible.

Desde entonces, algunos científicos nos han dicho que el Acuerdo de París era “por supuesto importante para la justicia climática, pero inviable” y “un shock total, nadie pensó que limitar a 1,5 °C era posible”.

En lugar de poder limitar el calentamiento a 1,5 °C, un académico de alto nivel involucrado en el IPCC -el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático- concluyó que nos dirigíamos más allá de los 3 °C a finales de este siglo.

En lugar de afrontar nuestras dudas, los científicos decidimos construir mundos de fantasía cada vez más elaborados en los que estaríamos a salvo. El precio a pagar por nuestra cobardía: tener que mantener la boca cerrada sobre el absurdo cada vez mayor de la eliminación requerida de dióxido de carbono a escala planetaria.

El centro de atención fue la Beccs, porque en ese momento esta era la única forma en que los modelos económico-climáticos podían encontrar escenarios que fueran consistentes con el Acuerdo de París. En lugar de estabilizarse, las emisiones globales de dióxido de carbono habían aumentado un 60% desde 1992.

Por desgracia, la Beccs, al igual que todas las soluciones anteriores, era demasiado buena para ser verdad.

En los escenarios producidos por el IPCC con un 66% o más de posibilidades de limitar el aumento de temperatura a 1,5 °C, la Beccs necesitaría eliminar 12.000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. La Beccs a esta escala requeriría esquemas de plantación masiva de árboles y cultivos bioenergéticos.

La Tierra ciertamente necesita más árboles. La humanidad ha eliminado unos 3 billones desde que comenzamos a cultivar hace unos 13.000 años.

Bosque en Maine.

Pero en lugar de permitir que los ecosistemas se recuperen del impacto humano y que los bosques vuelvan a crecer, la Beccs se refiere generalmente a plantaciones a escala industrial dedicadas a la cosecha regular de bioenergía, en lugar de que ese carbono quede almacenado en los troncos, las raíces y los suelos de los bosques.

Actualmente, los dos biocombustibles más eficientes son la caña de azúcar para bioetanol y el aceite de palma para biodiesel, ambos cultivados en los trópicos. Las interminables hileras de estos monocultivos de árboles de rápido crecimiento u otros cultivos bioenergéticos que se cosechan a intervalos frecuentes devastan la biodiversidad.

Se ha calculado que la Beccs exigiría entre 0,4 y 1,2 mil millones de hectáreas de tierra. Eso supone entre el 25% y el 80% de toda la tierra actualmente cultivada. ¿Cómo se conseguirá eso al mismo tiempo que se alimenta a entre 8.000 y 10.000 millones de personas a mediados de siglo o sin destruir la vegetación autóctona y la biodiversidad?

Cultivar miles de millones de árboles consumiría grandes cantidades de agua, en algunos lugares donde la gente ya tiene sed.

El aumento de la cubierta forestal en las latitudes más altas puede tener un efecto global de calentamiento porque la sustitución de los pastizales o los campos por bosques significa que la superficie de la tierra se vuelve más oscura.

Esta tierra más oscura absorbe más energía del Sol y, por tanto, las temperaturas aumentan. Centrarse en el desarrollo de vastas plantaciones en las naciones tropicales más pobres conlleva el riesgo real de que la gente sea expulsada de sus tierras.

Y a menudo nos olvidamos de que los árboles y la tierra en general ya absorben y almacenan grandes cantidades de carbono a través de lo que se denomina sumidero natural de carbono terrestre. Interferir en él podría interrumpir el sumidero y conducir a una doble contabilidad.

A medida que se van conociendo mejor estos impactos, la sensación de optimismo en torno a la Beccs ha disminuido.

Sueño dorado

Al darse cuenta de lo difícil que resultaría París a la luz de las crecientes emisiones y el limitado potencial de la Beccs, surgió una nueva palabra de moda en los círculos políticos: el “escenario de rebasamiento”.

Se permitiría que las temperaturas superaran los 1,5 °C a corto plazo, pero se reducirían con una serie de medidas de eliminación de dióxido de carbono a finales de siglo. Esto significa que el cero neto significa en realidad carbono negativo.

En pocas décadas, tendremos que transformar nuestra civilización de una que actualmente bombea 40.000 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año a una que produzca una eliminación neta de decenas de miles de millones.

Niña activista contra el cambio climático

La plantación masiva de árboles, para bioenergía o como intento de compensación, había sido el último intento de paralizar los recortes en el uso de combustibles fósiles. Pero la necesidad cada vez mayor de eliminar carbono exigía más.

Por eso se ha impuesto la idea de la captura directa en el aire, que algunos pregonan como la tecnología más prometedora. En general, es más benigna para los ecosistemas porque requiere mucho menos terreno para funcionar que la Beccs, incluido la tierra necesaria para alimentarlas mediante paneles eólicos o solares.

Desgraciadamente, la opinión generalizada es que la captura directa de aire, debido a sus costes exorbitantes y a su demanda de energía, si alguna vez es factible su despliegue a escala, no podrá competir con la Beccs con su voraz apetito por los terrenos agrícolas de primera calidad.

Ahora debería quedar claro hacia dónde se dirige el viaje. A medida que desaparece el espejismo de cada solución técnica mágica, aparece otra alternativa igualmente inviable para ocupar su lugar. La siguiente ya se vislumbra en el horizonte, y es aún más espantosa.

Una vez que nos demos cuenta de que el cero neto no se producirá a tiempo, o ni siquiera se producirá, la geoingeniería -la intervención deliberada y a gran escala en el sistema climático de la Tierra- se invocará probablemente como la solución para limitar el aumento de la temperatura.

Una de las ideas de geoingeniería más investigadas es la gestión de la radiación solar: la inyección de millones de toneladas de ácido sulfúrico en la estratosfera que reflejará parte de la energía del Sol lejos de la Tierra.

Es una idea descabellada, pero algunos académicos y políticos se lo toman muy en serio, a pesar de los importantes riesgos. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, por ejemplo, ha recomendado asignar hasta 200 millones de dólares en los próximos cinco años para explorar cómo podría implementar y regular la geoingeniería. La financiación y la investigación en este ámbito seguramente aumentarán significativamente.

Verdades difíciles

En principio, no hay nada de malo o peligroso en las propuestas de eliminación del dióxido de carbono. De hecho, desarrollar formas de reducir las concentraciones de dióxido de carbono puede resultar tremendamente emocionante.

Utilizar la ciencia y la ingeniería para salvar a la humanidad del desastre. Lo que se hace es importante. También se reconoce que la eliminación del carbono será necesaria para absorber algunas de las emisiones de sectores como la aviación y la producción de cemento. Así que habrá un pequeño papel para diferentes enfoques de eliminación de dióxido de carbono.

Los problemas surgen cuando se da por sentado que estos pueden implementarse a gran escala. Esto supone efectivamente un cheque en blanco para seguir quemando combustibles fósiles y acelerar la destrucción del hábitat.

Protesta contra el cambio climático

Las tecnologías de reducción del carbono y la geoingeniería deberían verse como una especie de asiento eyector que podría alejar a la humanidad de un cambio ambiental rápido y catastrófico. Al igual que un asiento eyector en un avión a reacción, sólo debería utilizarse como último recurso.

Sin embargo, los responsables políticos y las empresas parecen tomarse muy en serio el despliegue de tecnologías altamente especulativas como forma de llevar a nuestra civilización a un destino sostenible. En realidad, no son más que cuentos de hadas.

La única manera de mantener a la humanidad a salvo es la reducción radical, inmediata y sostenida de las emisiones de gases de efecto invernadero de una manera socialmente justa.

Los académicos suelen verse a sí mismos como servidores de la sociedad. De hecho, muchos están empleados como funcionarios públicos. Los que trabajan en la interfaz de la ciencia y la política climática luchan desesperadamente con un problema cada vez más difícil.

Del mismo modo, los que defienden el cero neto como una forma de romper las barreras que frenan la acción efectiva sobre el clima también trabajan con las mejores intenciones.

La tragedia es que sus esfuerzos colectivos nunca han sido capaces de desafiar eficazmente un proceso de política climática que sólo permite explorar una estrecha gama de escenarios.

La mayoría de los académicos se sienten claramente incómodos al traspasar la línea invisible que separa su trabajo diario de las preocupaciones sociales y políticas más amplias. Temen sinceramente que ser vistos como defensores o contrarios a determinadas cuestiones pueda poner en peligro la percepción de su independencia. Los científicos son una de las profesiones más confiables. La confianza es muy difícil de construir y fácil de destruir.

Pero hay otra línea invisible, la que separa el mantenimiento de la integridad académica y la autocensura. Como científicos, se nos enseña a ser escépticos, a someter las hipótesis a pruebas e interrogatorios rigurosos. Pero cuando se trata del que quizá sea el mayor reto al que se enfrenta la humanidad, a menudo mostramos una peligrosa falta de análisis crítico.

En privado, los científicos expresan un importante escepticismo sobre el Acuerdo de París, la Beccs, la compensación, la geoingeniería y el cero neto. Salvo algunas excepciones notables, en público nos dedicamos tranquilamente a nuestro trabajo, solicitamos financiación, publicamos artículos y enseñamos.

El camino hacia un cambio climático desastroso está pavimentado con estudios de viabilidad y evaluaciones de impacto.

En lugar de reconocer la gravedad de nuestra situación, seguimos participando en la fantasía del cero neto. ¿Qué haremos cuando la realidad nos golpee? ¿Qué les diremos a nuestros amigos y seres queridos de por qué no nos hemos pronunciado?

Ha llegado el momento de expresar nuestros temores y ser sinceros con la sociedad en general. Las actuales políticas de cero neto no mantendrán el calentamiento dentro de los 1,5 ºC porque nunca lo pretendieron.

Fueron y siguen siendo impulsadas por la necesidad de proteger los negocios como siempre, no el clima. Si queremos que la gente esté a salvo, es necesario reducir las emisiones de carbono de forma importante y sostenida. Esa es la sencilla prueba de fuego que debe aplicarse a todas las políticas climáticas. Se acabó el tiempo de las ilusiones.

*James Dyke es profesor de Sistemas globales en la Universidad de Exeter; Robert Watson es profesor emérito de Ciencias ambientales en la Universidad de East Anglia y Wolfgang Knorr es científico investigador sénior en Geografía física y Ciencias de los ecosistemas en la Universidad de Lund.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

FUENTE: bbc.com

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Crean la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente y dan vida a la Secretaría del Medio Ambiente de Tlaxcala

La intención es garantizar el derecho de los tlaxcaltecas a vivir en un entorno sano; preven ingresos de más de 20 mdp por sanciones

Karla Muñetón | El Sol de Tlaxcala

Este jueves, el Congreso local dio vida a la Secretaría del Medio Ambiente de Tlaxcala y creó la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente, eso con el fin de garantizar el derecho de los tlaxcaltecas a vivir en un entorno sano y sin contaminación que cuidar de los recursos naturales.

Lo anterior, al hacer reformas a la Ley De Ecología y Protección al Medio Ambiente del Estado de Tlaxcala, en donde quedó establecido que la Secretaría estará encargada de elaborar, ejecutar y evaluar la política en materia ambiental de cuidado y de conservación de los recursos naturales; con ello fue armonizada la normativa establecida en la nueva Ley Orgánica de la Administración Pública del estado de Tlaxcala.

En tanto, la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente será la encargada de dar justicia ambiental a los tlaxcaltecas, pues vigilará el cumplimiento de la normativa ambiental y sancionará a los infractores con instrumentos de inspección y vigilancia, para lograr una relación sostenible entre los habitantes y su entorno.

Será también el encargado de hacer visitas de inspección y vigilancia en materia ambiental, y el responsable de la posible instalación de procedimientos administrativos para inhibir que sea vulnerado el derecho humano de vivir en un ambiente adecuado.

Con relación al tema presupuestal, será el Congreso local el encargado de etiquetarlo, aunque proyectan captar un mínimo de 20 millones de pesos y un máximo de 29 millones 332 mil 626 pesos por concepto de multas económicas a los infractores de esta ley.

FUENTE: elsoldetlaxcala