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Construcciones y obras socialmente responsables con las mujeres

En el Primer Parlamento de las Mujeres de la Ciudad de México (2019) presenté una iniciativa para reformar los artículos 10, 11 y 35 del Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México. Este es un Reglamento “sui generis” porque no está vinculado o se deriva de alguna Ley. Es la clase de ordenamientos cuya modificación, de acuerdo a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y la Administración Pública de la Ciudad de México, recae en el Poder Ejecutivo a través de un decreto.

Los argumentos de esta iniciativa se encuentran en considerar al acoso callejero como una violencia sexual que restringe el derecho a una movilidad segura en el espacio público. De la misma forma busca reconocerlo como un problema social que requiere de acciones para la transformación educativa y cultural y no solamente punitivas, ya que estas últimas llegan a criminalizar a los hombres que se encuentran bajo la condena de prejuicios clasistas. Me refiero a los hombres trabajadores de la construcción.

Desde una comprensión amplia del acoso callejero como un tipo de violencia sexual, en sus dimensiones social, cultural, espacial, política y económica, su abordaje no puede ser solamente punitivo y llevar a un umbral de riesgo a las personas que sobreviven y viven de manera precaria en la Ciudad de México. Un ordenamiento que busque erradicar un problema y abra otros es un ordenamiento que no tiene en cuenta estas dimensiones y la pluralidad de quienes están presentes en el espacio público. De igual forma, la aplicación de una norma sembrada en tierras corruptas suele tener frutos envenenados para las personas con menos recursos para acceder a sus derechos.

Por ello las modificaciones que propuse se orientan a formar redes de responsabilidad entre actores que ocupan el espacio público. Aunque el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México define cuáles son las barreras materiales que impiden caminar libre y segura a una persona durante los procesos de construcción, además debe establecer la responsabilidad de generar entornos seguros en las obras proporcionando espacios iluminados, evitando que los residentes tengan comportamientos inapropiados en los predios durante y después de sus horas de trabajo, implementando alertas al servicio de personas vecinas y trabajadores de la construcción para recurrir a las policías de proximidad en caso de algún hecho violento en la calle.

Pensando más allá de las buenas intenciones para que las mujeres transitemos cerca de una obra sin sentir miedo, incomodidad o cambiando nuestros trayectos para “no tener que pasar por ahí donde hay un lodazal, un grupo de señores que nos van a acosar o una zanja”, es necesario que las o los Directores Responsables de Obra (DRO) se capaciten en derechos de las mujeres a una ciudad segura y accesible.

Dicha capacitación debe ser obligatoria para su registro como DRO. Deben ser sujetos obligados a tener visible, -junto a la licencia de construcción-, su registro de obra “socialmente responsable para erradicar la violencia contra las mujeres” y que esto signifique que están generando entornos seguros para toda persona y que han replicado entre sus pares lo que aprendieron en su propia capacitación. De esta forma también se evita criminalizar a los trabajadores que son objeto de discriminación (de personas vecinas) y de abusos (de las policías), ya que la responsabilidad directa sería del DRO.

En este modelo, las obras de construcción al identificarse como socialmente responsables para erradicar la violencia contra las mujeres, deberán crear puntos de seguridad (bajo una obligación administrativa) para dejar en las inmediaciones de las obras terminadas infraestructuras permanentes de seguridad como los botones de alerta, las luminarias, los postes para internet público y señalamientos para encontrar fácilmente las paradas y estaciones de transporte cercanas.  Se trata de distribuir de manera justa la carga de inversión pública y privada para los entornos seguros con perspectiva de género.

El sector de la construcción genera empleos e inversiones en el suelo urbano y se beneficia de este. La Constitución local define que las plusvalías urbanas parten de un principio de corresponsabilidad para que los constructores se hagan cargo del impacto en las colonias o contribuyan a su mejora a través de infraestructuras y espacios públicos. Sin embargo, este concepto no se restringe a lo económico. Los impactos de las actividades de construcción también tienen que ver con la ocupación del espacio público y la posibilidad de mejorarlo en un sentido social. Pueden contribuir a mejorar los entornos urbanos, no solo al final de la ejecución de edificaciones, también pueden convertirse en actores participantes de la seguridad ciudadana mientras construyen. En este sentido, el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México puede ser un mecanismo para lograr la corresponsabilidad necesaria a partir de recuperar nuestras experiencias como mujeres al caminar.

FUENTE: centrourbano.com

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La contaminación por luces LED en las noches está dañando a los insectos nocturnos

Desorientadas y lastimadas, las orugas de polilla padecen los efectos de la contaminación por luces LED en los territorios que dominaron por milenios.

Vienen de todos lados. De los coches que pasan a más de 80 kilómetros por hora. De la infraestructura pública. De los espectaculares y los anuncios en potentes colores de neón. La noche, para algunos insectos y sus crías, ya no es un espacio de descanso, ni les sirve para orientarse con las luces milenarias de la Vía Láctea. Por el contrario, la contaminación por luces LED interfiere con sus ciclos circadianos naturales, e incide con su desarrollo saludable.

Sin descanso ni rumbo

Es común que las polillas busquen el calor que necesitan en las luces de la calle. Las utilizan como fuente de energía en las noches, de manera que puedan seguir con sus actividades al quiebre del alba. Sin embargo, el brillo constante del alumbrado público y los espectaculares —particularmente en las zonas más densamente pobladas— les cansa, las aturde y les impide regresar a su lugar de descanso.

Un estudio reciente de publicado en Science reveló que las carreteras en el Reino Unido con más luces prendidas toda la noche albergan un 52 % menos orugas de polilla que «los parches oscuros adyacentes». Esto llevó al equipo de científicos británicos a ligar la contaminación por luces LED a la disminución en la población de polillas en el país.

El equipo concluyó que la luz artificial no es sana para los insectos nocturnos. Además de interferir con su orientacióninhibe sus rituales de apareamiento y cortejo. No sólo eso: impide que lleguen a las flores y especies vegetales que polinizan, asegura Douglas Boyes, entomólogo del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido en Wallingford.

Te sugerimos: La contaminación lumínica impide que los escarabajos se guíen naturalmente por la Vía Láctea

¿Dónde quedó la Vía Láctea?

contaminación luces LED
Fotografía: Denis DeGioanni / Unsplash

Para el estudio, Boyes y su equipo de científicos compararon 27 tramos de carretera aparentemente idénticos en el Reino Unido. Algunas partes, sin embargo, no estaban tan iluminadas como otras durante la noche. En lugar de enfocarse en observar a las polillas maduras, los investigadores optaron por analizar el comportamiento de las orugas.

En una misma noche, los expertos recolectaron cerca de 2 mil 500 orugas muertas, a causa de la contaminación por luces LED. El fenómeno se intensificó debajo de los tramos iluminados toda la noche, mientras que se observó una tendencia menos agresiva en los espacios con oscuridad.

Los pocos ejemplares que encontraron con vida estaban anormalmente gordos, lo que podría indicar otro efecto nocivo de las luces LED en los insectos. Según Boyes, esto sugiere que el impacto constante de estos estímulos favorece un desarrollo poco sano durante sus etapas tempranas de vida.

Con todo, los investigadores aseguran que la reducción de las poblaciones de orugas en el Reino Unido está íntimamente relacionada con la contaminación lumínica. En los últimos 50 años, según Science News, se ha perdido un tercio del total original. Quizá lo único que necesiten es un respiro en la oscuridad con el que hoy, lastimosamente, no cuentan. Al volver la mirada al cielo nocturno, ni siquiera pueden encontrar el brillo de la Vía Láctea.

FUENTE: ngenespanol

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Nuevo timón en el golf mexicano: ser más social y visto

Llegan nuevos rostros a dirigir la Federación Mexicana de Golf (FMG) como Jorge Campos y Lorena Ochoa con el fin de impactar a más público con la creación de siete comités especiales.

Borrar la idea de que el golf es exclusivo para personas de altos recursos es uno de los objetivos principales de Fernando Lemmen-Meyer, pero no solo eso, el nuevo presidente de la Federación Mexicana de Golf (FMG) reconoce que para tener a más mexicanos practicándolo es necesario impulsar una estrategia que despierte los golpes más allá del field, como en redes sociales y contenidos multiplataformas. Por ello, personajes como Jorge Campos y Lorena Ochoa se han sumado como refuerzos estrella.

Lemmen-Meyer asumió la presidencia el 28 de agosto en sucesión de Jorge Robleda, quien estuvo desde junio de 2017. El nuevo mandatario describe a El Economista que lleva casi 35 años metido en el golf, además de fungir siete años como secretario general de la Asociación de Golf del Valle de México, otro siete como presidente de ahí mismo y los últimos cuatro como vicepresidente de la FMG.

Toma el cargo en un momento alto: México fue el primer país latinoamericano en la historia de los Juegos Olímpicos en llevar a cuatro representantes durante este verano en Tokio, además de que dichos atletas, Abraham Ancer, Carlos Ortiz, María Fassi y Gaby López, se han mantenido en un alto nivel constante en las ramas varonil y femenil del PGA Tour.

El nuevo presidente de la FMG está consciente de lo logrado, por eso su plan es hacerlo crecer con la creación de siete nuevos comités que tengan ejes de trabajo específicos.

Señala a este diario que dichas áreas son inéditas para el golf mexicano: “Hay cosas nuevas que vamos a implementar, la FMG se ha manejado de manera muy correcta y vamos a seguir con ese trabajo, pero la idea es abrir siete nuevos comités: responsabilidad social, planeación estratégica, de enlace y seguimiento a jugadores profesionales, de relaciones gubernamentales, de apoyo para becas en el extranjero, atención a sedes regionales y una coordinación interinstitucional”.

Entre las cosechas que dejó la anterior presidencia están 128 golfistas mexicanos registrados en la NCAA, el sistema de deporte universitario de Estados Unidos y que resulta una vitrina importante tanto deportiva como académicamente. Asimismo, está el registro de entre 4,000 y 5,000 niños participando en las siete regiones del territorio nacional.

“La idea es adaptarnos más a los tiempos. Todos los comités empiezan a partir de ya y quizá en tres meses podremos estar muy avanzados. Queremos ser una federación que se reconozca como socialmente responsable, revisar lo que significan los campos de golf para la ecología, los empleos que se generen alrededor de ellos, adoptar una obra social y agarrar una o dos instituciones a las que podamos aportar mediante donaciones”.

¿Está dentro de su proyecto hacer que el golf pueda llegar a niños de diferentes estratos sociales?

“Definitivamente, es uno de los comités nuevos es el de relaciones gubernamentales y medios, ese va a ser estratégico para llegar a los gobiernos municipales y abrir áreas públicas para que todo mexicano pueda conocer y saborear el golf, acercarnos mucho a los programas existentes y otros esfuerzos aislados, seguir uniendo todos los factores. Lo ideal sería que hubiera un programa en cada uno de los estados, pero es un proyecto a largo plazo que podemos iniciar con algunos gobiernos estatales y municipales. Estoy seguro de que más de uno va a entender y enamorarse del proyecto que vamos a presentar”.

Otra acción inédita es el nombramiento de un consejo asesor formado por 13 figuras de diferentes ámbitos, desde ex golfistas hasta empresarios. Los elegidos son Lorena Ochoa, Jorge Campos, Carlos Bremer, Héctor Slim, Rodrigo Lebois, Alberto Valenzuela, Carlos Ortiz Batanero, Jorge Junco, Alberto Bitar Hank, Rodolfo Canseco, Rafael Alarcón, Daniel Abounrad y Raúl Urrea.

¿Qué esperan conseguir con estas relaciones?

“Vamos a buscar a toda la iniciativa privada, sector turístico y también cuestiones más relacionadas con lo cultural y lo artístico para generar recursos. La idea también es armar un portal de internet, ver de qué forma haya un ganar-ganar con la iniciativa privada y con todos los que quieran sumarse a este proyecto”.

Entre las cualidades de los nuevos asesores, Lemmen-Meyer destaca a Bremer por su visión empresarial vinculada con otros deportes como el boxeo y el basquetbol, a Slim por su experiencia en telecomunicaciones, a Jorge Campos por su carisma y click con el público en general, mientras que señala que Lorena Ochoa “está muy entusiasmada de participar, pues además de estar en el golf toda su vida, hace grandes labores en cuestión social”.

El periodo de Lemmen-Meyer concluirá en 2025, lo que incluye a los Juegos Olímpicos de París 2024, el escenario donde México podría refrendar a la delegación histórica que envió a Tokio 2020.

“Todo esto es un trabajo a largo plazo, nuestros objetivos tienen que estar muy enmarcados a los niños y jóvenes, no tanto a nivel profesional, pues este se va dando en la medida que tengamos el trabajo de nuestras bases. Lo que está sucediendo hoy (con los golfistas mexicanos) es algo excepcional que nos tiene fascinados, sin embargo, tiene que seguir siendo el producto de mucho trabajo (…) En unos 10 o 12 años vamos a tener a muchos representantes en el máximo nivel del golf”, concluye el nuevo presidente de la FMG.

Nuevo presidente de la FMG

Fernando Lemmen-Meyer Sandoval

Lugar de nacimiento: Ciudad de México

Edad: 57 años

Ingeniero en Cibernética y Ciencias de la Computación por la Universidad La Salle (1987)

Periodo como presidente de la FMG: 2021-2025

7 años como secretario general de la Asociación de Golf del Valle de México

7 años como presidente de la Asociación de Golf del Valle de México

4 años como vicepresidente de la Federación Mexicana de Golf

33 años como director general en Microsistemas Fiscales y Administrativos S.A. de C.V.

Comité asesor

•Lorena Ochoa

•Alberto Bitar Hank

•Alberto Valenzuela

•Carlos Bremer

•Carlos Ortiz

  Batanero

•Daniel Abounrad

•Héctor Slim

•Jorge Campos

•Jorge Junco Brocker

•Rafael Alarcón

•Raúl Urrea

•Rodolfo Canseco

•Rodrigo Lebois

FUENTE: eleconomista

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¿Cómo se pueden evitar futuras guerras por la escasez de agua?

El acceso al agua potable es un derecho humano. Sin embargo, el crecimiento de la población mundial y el calentamiento del planeta ponen en peligro a este valioso recurso natural.

“Durante años se libraron guerras por el petróleo”, dijo en abril la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris. “En poco tiempo se librarán por el agua”, añadió.

Aunque más del 70% de nuestro planeta está cubierto de agua, estamos hablando de un recurso limitado. Solo el 3% es agua dulce, y la mayor parte se halla en los glaciares, dejando menos del 1% disponible y utilizable para beber y cultivar alimentos.

Además, el agua disponible está cada vez más contaminada por el uso de fertilizantes y los desechos de las fábricas, o simplemente se usa en exceso, lo que hace que los niveles de los acuíferos en ciudades superpobladas caigan en picado.

También hay que tener en cuenta los fenómenos meteorológicos extremos por el cambio climático. Algunos lugares están inundados, otros en sequía casi permanente: el 85% de California, por ejemplo, se encuentra actualmente en sequía extrema.

En las próximas décadas, la desnutrición y la escasez de agua en las regiones áridas desencadenarán desplazamientos masivos de población, especialmente en África.

En muchos países del mundo hay que caminar kilómetros y kilómetros para acceder al agua.

¿Y si se desaliniza el agua de los océanos?

Se puede, pero la desalinización conlleva problemas, porque consume mucha energía. Además, las costosas plantas desalinizadoras están distribuidas de manera desigual: de las 24.000 existentes en el mundo, alrededor de la mitad están ubicadas en naciones del Golfo Arábico, ricas en petróleo. Y, en general, en países desarrollados.

Otro problema agregado de las desalinizadoras es la salmuera. Una vez que se ha separado el agua dulce, los restos del agua salada se devuelven al mar, donde agotan el oxígeno y perjudican a los organismos.0 seconds of 0 secondsVolume 90% 

¿Cuáles son las consecuencias

Algunos ejemplos. La reserva acuífera subterránea que abastece a Ciudad de México se ha reducido durante las sequías, mientras que en el oeste de EE. UU. la gente tendrá que reducir su uso de agua el próximo año debido a los bajos niveles en el embalse artificial más grande del país.

En situaciones drásticas se necesitan medidas drásticas. Por ejemplo, el reciclaje de aguas residuales para beber. Esto se lleva a cabo durante décadas en países con escasez de agua como Namibia. Es mucho más barato y energéticamente más eficiente que la desalinización.

Un informe filtrado por científicos climáticos de la ONU, que no se publicará hasta 2022, predice que 350 millones más de personas que viven en ciudades sufrirán escasez de agua debido a sequías severas si la temperatura aumenta en 1,5 grados. A menos que comencemos a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero ahora, el calentamiento y el estrés hídrico serán mucho peores.0 seconds of 0 secondsVolume 90% Ver el video07:09

Agua: el recurso más valioso se agota

¿Pero aún estamos a tiempo?

Sí, pero debemos cambiar nuestra dieta, nuestro estilo de vida, etc. Al igual que los humanos, algunos alimentos y productos dejan su huella hídrica.

Un kilo de granos de café devora alrededor de 19.000 litros de agua y un par de jeans, alrededor de 10.000 litros. Un kilo de ternera necesita 15.000 litros de agua. Sin embargo, un kilo de verduras, como zanahorias y tomates, solo consume alrededor de 200 litros. Incluso los jugosos pomelos solo requieren alrededor de 500 litros de agua por kilo. En definitiva, la huella hídrica de los alimentos se volverá más importante a medida que el agua se vuelva más escasa.

¿Cuál es la solución, comer solo verduras?

No resolvería el problema, aunque según Arjen Y. Hoekstra, el profesor holandés que inventó la idea de la huella hídrica, reducir nuestro consumo de carne puede bajar nuestro consumo de agua en más de un 35%.

La agricultura, que utiliza el 70% de nuestra agua dulce disponible y pierde una gran cantidad debido a fugas en las tuberías y evaporación, debe garantizar una infraestructura de riego eficiente. 

Otra medida imprescindible es la mitigación del cambio climático a través de la descarbonización rápida.

Todo esto podría ayudar a salvar muchas vidas y evitaría futuras batallas apocalípticas por el agua.

FUENTE: dw.com

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Verde que te quiero verde: la gran muralla africana en respuesta al cambio climático

El proyecto de la Gran Muralla verde representa un ejercicio de resiliencia y unidad hecho realidad.

Piense en una muralla y muy probablemente le llegue enseguida la vaga imagen de un gigantesco monumento chino de más de seis mil kilómetros de largo, que durante muchos años se ha beneficiado de un mito tan falso como sonoro: el de poder verse desde la luna (1). Ahora, sin embargo, piense en una muralla natural, hecha de pura vegetación, principalmente de árboles, y, ahí, puede que el pensamiento le lleve a viajar hasta África donde, efectivamente, se está creando la Gran Muralla verde: un monumento a la vida, tan gigante como retador, que busca reverdecer una parte significativa del continente africano, y, que, si llega a buen puerto, podría –ésa sí– verse desde el espacio.   

La iniciativa nace de una simple y dolorosa premisa. El continente africano se ha convertido en la primera gran víctima del cambio climático, a pesar de ser el continente que menos contribuye al calentamiento global en términos absolutos y por persona, y debe ahora, además de llamar la atención de otras grandes potencias sobre su actividad destructora, centrarse en la búsqueda urgente de soluciones verdes que mitiguen a gran escala los daños y fenómenos climáticos generados en su suelo. Las cifras no mienten: África es responsable de la menor parte de emisiones de gases invernaderos, el 3.8 por ciento (2) (comparado con los abrumadores 43 por cientos de China y Estados Unidos (3), y sin embargo, debido a claras deficiencias presupuestales, sociales y estructurales, el territorio se enfrenta a graves problemáticas que quedan retratadas en síntomas tan graves como las sequías del cuerno africano, la desaparición de los glaciares de las grandes macizos montañosos del este, la subida generalizada del nivel del mar, la casi desaparición de lagos enormes como el lago Chad (el cual era considerado en los años 1970 el sexto más grande del mundo) o incluso la falta alarmante de agua en ciudades como El Cabo que, por primera vez en su historia, decretó la alarma roja en 2018.   

El Sahel –esa región que se extiende de oeste a este del continente africano, incluyendo el desierto del Sahara– ilustra a la perfección el problema que supone la desertificación para África. En los últimos 50 años, se ha ido conformando un área desértica de más de 600 mil kilómetros cuadrados al sur del Sahara (4). El desierto avanza, pues, a un ritmo galopante. La arena y el polvo lo engullen todo, vegetación y suelos fértiles, y ese fenómeno imparable agrava otras problemáticas ligadas a la escasez de agua. 

Esta sabana gigantesca, tan grande como la China continental, se vuelve cada año más árida. Y, sin embargo, con las alteraciones del cambio climático, la región se ha visto atrapada en unas violentas inundaciones que reinciden con frecuencia. De 2009 a 2020, las noticias de lluvias diluvianas se han sucedido en países como Burkina Faso, Niger o Sudán de tal forma que ya sus habitantes lo consideran algo normal. Y esa nueva normalidad habla de la impotencia que se vive en la región. “Lo que hace diez años sorprendía a todo el mundo ahora ya no asombra a nadie”, explica el periodista Rémi Carayol (5) en un reportaje que retrata a la perfección la resignación que impera en el continente. Se estima que, en 2019, las lluvias torrenciales afectaron a más de un millón de personas en once países subsaharianos, y sorpresivamente, el impacto se concentra cada vez más en las grandes ciudades. Niamey, la capital de Níger, fue víctima de inundaciones en 2010, 2012, 2013, 2016 y 2017.Uagadugú, la capital del Burkina Faso, en 2009, 2012 y 2015. Y esto se repite, se estira en el tiempo y se extiende a otras aldeas.  

Según el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, en sus siglas francesas), con un aumento de entre 1,2 º y 1,5º Celsius en las últimas décadas, África Occidental sufre un calentamiento más pronunciado que en otras zonas del mundo, dando como resultado una severa alteración de los ciclos del agua y una intensificación de los episodios de lluvias intensas (a pesar de que, extrañamente, el número de días lluviosos anuales sigue manteniéndose el mismo) (6). Las lluvias son, pues, más copiosas. Más aterradoras. Aunque igual de escasas.  

Por otro lado, los suelos han sufrido a lo largo de los últimos veinte años una grave degradación que provoca grandes escorrentías y crecidas de los cursos de agua. Los suelos ya no pueden cumplir su función de absorción debido a la deforestación descontrolada, la reducción de los barbechos, y el aumento exponencial de las urbanizaciones. Y en ese panorama desolador, las lluvias torrenciales caen con estruendo, generando migraciones forzadas y el abandono de territorios enormes.  

Una respuesta verde de tamaño gigante  

A esta problemática de desertificación extraordinaria –a la cual también hay que añadir el aumento del nivel de los mares ya notable en ciudades del litoral africano como Saint Louis (Senegal), que, para el año 2080, se estima que un 80% de la ciudad estará en riesgo de inundación (7)– la respuesta de los países de la región ha sido igual de asombrosa.  

La Gran Muralla Verde del Sahel (The Great Wall, en inglés) nace ya condicionada por un contexto sin precedentes: la del ultimátum impuesto por un planeta al borde del colapso, y, por eso, puede considerarse el proyecto natural más grande de los tiempos modernos. Una nueva pirámide africana adaptada a los tiempos actuales. Una idea faraónica para paliar los efectos del avance de uno de los desiertos más grandes del mundo.  

muralla verde 1

La idea surgió en 2007, bajo el liderazgo de la Unión Africana, la cual, respaldándose en una comunidad de 11 países, expuso el deseo de crear una barrera natural de contención frente al desierto y así frenar la degradación de las tierras de la región del Sahel. La iniciativa ya ha sido presentada públicamente como el mayor proyecto ambiental lanzado “por y para los países africanos” (8) elaborado sobre la base de un gran frente colectivo para contrarrestar los efectos del cambio climático.  

Las proyecciones hablan de una franja de 8000 kilómetros de ancho y 15 kilómetros de alto, en un mosaico que aglutina zonas arbóreas y otros tipos de vegetación, extendiéndose del oeste al este africano, desde Senegal hasta Yibuti, lo que convertiría este inmenso muro verde en la estructura viviente más grande del planeta. 

En la práctica, la Gran Muralla Verde empezó a “edificarse” en 2010 con recursos limitados –esencialmente africanos y con el apoyo expreso de Irlanda– y el destacado voluntarismo de Senegal. El país del oeste africano acogió la primera Cumbre de la Gran Muralla Verde en 2016 y mostraba abiertamente el deseo de convertir este proyecto en “una nueva maravilla del mundo” (9).  

Una década después, en enero del 2021, la ONU presentaba la Gran Muralla Verde como “la primera iniciativa insignia del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030”, afianzándola como un símbolo africano de la lucha contra el cambio climático y una realidad transformadora en plena construcción.   

Retos y obstáculos de un esfuerzo inédito   

Más allá de una simple iniciativa que fomenta la siembra de árboles, el proyecto articula también una serie de proyectos sociales y ambientales que velan por la recuperación de distintos cultivos locales y plantas medicinales, la adaptación y mejora de técnicas de plantación, o tienen como énfasis la conservación y la gestión del agua. Por estos motivos, la Gran Muralla verde puede considerarse un programa socio-económico transversal con impacto en distintos sectores y diferentes países, así como una gran muestra de resiliencia, cooperación y voluntad ante el mundo.  

El reto en sí es enorme y las dificultades surgen en distintos puntos. La barrera más sonante es de orden económica. Financiar un proyecto como éste requiere una mejora de la gobernanza y la transparencia local para que los recursos no se pierdan y fomenten a su vez causas que torpedeen los esfuerzos en el terreno. Además, exige la creación de dinámicas de recaudación a nivel nacional e internacional para atraer fondos significativos y evitar incertidumbres.   

Otra gran dificultad se estriba de la esencia idealista de un plan elaborado en las altas esferas de las sociedades africanas, muchas veces sin consultar o conocer la realidad de las poblaciones locales. El trabajo de organismos como el Observatorio del Sáhara y el Sahel consiste, justamente, en incluir las comunidades afectadas y evitar una ruptura social que impediría la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.   

Por otro lado, el informe presentado por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) señala algunas complicaciones que nacen de la falta de coordinación entre los niveles internacional, nacional y regional. La falta de procesos, de recursos humanos y organismos competentes, implica en el terreno problemas de evaluación y monitorización, pero también imprevisión e inseguridad. El éxito de la Gran Muralla pasa inevitablemente por la formación y atracción de trabajadores que fortalezcan las estructuras del proyecto y de los ámbitos gubernamentales.  

Un poderoso mensaje de resiliencia y unidad africana 

A nivel internacional, el levantamiento de la Gran Muralla Verde africana coincide con otro gran esfuerzo ambiental de tamaño gigantesco: el de la Muralla Verde China, que, aunque menos extensa -se prevé que el muro asiático mida 4500 kilómetros de largo en 2050-, puede considerarse también como una obra de dimensiones faraónicas. China puso en marcha el proyecto en 1978 y, ante los avances galopantes de la contaminación, ha acelerado el proyecto de reforestación. A raíz de esta iniciativa, China se ha consolidado en el tiempo como el país que más aforesta en el mundo y, hoy, sólo África puede arrebatarle este título.   

Esta sana y urgente competencia entre dos territorios del planeta afectados por el cambio climático –que los periodistas Sónia Sánchez y Eduard Forroll resaltan en un reportaje publicado en el periódico Ara en enero del 2021 (10)–, abre quizás la puerta a una carrera de otro tipo: la de la reconstrucción natural a gran escala. La carrera por la vida.  

El proyecto de la Gran Muralla verde representa un ejercicio de resiliencia y unidad hecho realidad. La acción de África abre el camino a un liderazgo verde frente a los atavismos, la inmovilidad y ceguera de Occidente. África se mueve, se moviliza, y parece incluso haber interiorizado ese mensaje del profesor Felwine Sarr en su obra “Afrotopía” que dice: “Una vez hecho el trabajo (de diagnóstico sobre los efectos de cinco siglos de trata negrera y colonialismo), la cuestión más urgente es la de la capacidad de resiliencia y de recuperación” (11).  

Los países del Sahel son plenamente conscientes de que luchan contra el reloj y que, más que nunca, deben afrontar unidos y determinados el mayor reto de todos los tiempos. El compromiso y la voluntad son elementales. Por eso, ahora, el famoso poema de García Lorca suena diferente, con algo de Omar Pene y Youssou N´Dour en el fondo:  

Verde que te quiero verde.
Bajo la luna africana,
las cosas la están mirando
y ella no puede dejar de mirarlas…
 https://www.youtube.com/embed/Kol-6_Oyvns


(1) La NASA negó en un artículo fechado del 2005 la posibilidad de ver la muralla china desde el espacio. 
(2) El director del organismo “Africa Growth Initiative”, Amadou Sy, lo manifestaba claramente en un informe de Brookings sobre las expectativas causas por la Cumbre del cambio climático en París (2015)
(3) Agencia EFE. “EE.UU y China, líderes en emisiones contaminantes”. Efe.com. 5 de octubre del 2020. 
(4) ONU-Acnur. “Desertificación en África: un problema que crece”. Eacnur.org. Mayo 2020. 
(5) Rémi Carayol. “El cambio climático hace estragos en el Sahel”. Orientxxi.info. Traducido del francés por Ignacio Mackinze. 22 de septiembre del 2020.   
(6) Thierry Lebel, Géremy Panthou et Théo Vischel. “Au Sahel, le climat durablement perturbé depuis la grande sécheresse”. LeMonde.fr. 12 de noviembre del 2018.   
(7) Aurora Moreno Alcojor. “El cambio climático en África”. Ed. Catarata de Libros. 2021.   
(8) Nicolás Pan-Montoko. “La Gran Muralla Verde, un proyecto por y para África”. ElAgoraDiario.com. 29 de enero del 2021.   
(9) Carlos Laorden. “A un lado el desierto, al otro verde”. ElPaís.com. 8 de mayo del 2016. 
(10) Sónia Sánchez y Eduard Forrol. “Dos grandes murallas verdes para parar la desertificación del planeta”. Ara.cat. 9 de mayo del 2021. 
(11) Felwine Sarr. “Afrotopía”. Los libros de la catarata. 2018. Págs. 43-96. 

FUENTE: nuevatribuna

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No hay plan b para la extinción de las abejas

Drones con forma de abeja, cultivos modificados que no necesitan polinización, súper insectos resistentes a los agrotóxicos… La industria busca sin éxito soluciones técnicas a la extinción de las abejas y otros insectos clave para la vida en el planeta.

Picadura mortalEl enjambreInvasiónEl enjambre del infiernoAbejas asesinas, Mi chica… El cine ha imaginado una y otra vez ficciones en las que abejas se rebelan y matan humanos. A nadie se le ocurrió producir una película o una serie en la que los seres humanos estaban exterminando a las abejas de forma masiva. Al menos hasta que diversos estudios alertaron a principios del siglo XXI de que eso era exactamente lo que estaba ocurriendo.

Documentales aparte, la serie Black Mirror fue una de las primeras producciones en hablar de ello. En el último capítulo de la tercera temporada, emitido en 2016, las abejas asesinas también son las protagonistas. Pero no las abejas de verdad, porque estas ya desaparecieron, sino unos drones con forma de abeja programados para realizar sus funciones polinizadoras a gran escala tras el colapso de las colmenas. 

El capítulo, al igual que el resto de los episodios, apenas pone un pie en la ciencia ficción. Lleva un poco más allá lo que ya está pasando y le da algo de dramatismo e interés a procesos tecnológicos que llevan años en desarrollo y aplicación.

El fin de las abejas no tiene nada de ciencia ficción. Tampoco tiene nada de ficción —aunque sí mucho de ciencia— las piruetas para sustituir la función polinizadora de las abejas y otros insectos por todo tipo de inventos con mayor o menor inversión y proyecciones de éxito. Todas comparten una premisa: en vez de abordar las causas, insisten en remedios que comparten “la misma filosofía que ha estado en la base del problema y que, por lo tanto, no pueden ser la solución”, dice a El Salto Luis Ferreirim, responsable de Agricultura en Greenpeace. 

Los abejas robots y otros drones

La idea de los drones que hacen de abejas tampoco es propia de Black Mirror. Varias universidades e institutos de investigación llevaban años trabajando en ello cuando se emitió el capítulo. 

Quien más lejos ha llegado hasta ahora es el químico Eijiro Miyako, del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón. Después de años de trabajo, en 2017 el instituto anunció que el primer dron-abeja polinizador estaba listo. Según sus datos, conseguía la polinización en el 90% de los casos. Con una combinación de cámaras, GPS e inteligencia artificial, el mini dron de Miyako, recubierto de pelo de caballo y un gel cargado de electricidad, es un serio aspirante a encabezar las soluciones técnicas a la extinción de las abejas melíferas.

El otro gran aspirante es el RoboBee, un mini dron desarrollado por la Universidad de Harvard del tamaño de una moneda, alimentado con energía solar y con cuatro alas que le permiten levantar hasta cuatro veces su propio peso. El gigante de los supermercados Walmart también patentó en 2018 su propia abeja-dron, equipada de pequeñas cámaras para detectar las plantas que necesitan polinización y sensores que aseguran, según dicen, una operación exitosa. Fuera de los laboratorios, la empresa estadounidense Dropcopter lleva años polinizando manzanas, almendras, cerezas y peras con grandes drones multirrotores.

A pesar de los avances en la investigación, a corto y medio plazo ninguno de estos drones puede hacer el trabajo que realizan las abejas, ni siquiera una mínima parte. No están resueltos los problemas que se derivan de un vuelo autónomo prolongado, de la energía sin recurrir a cables o de la estabilidad de vuelo necesaria para que se produzca la polinización. Para entender la dificultad de una alternativa robótica a las abejas, el experto en tecnología de polinización Jeff Ollerton calculaba el número de “visitas” que estos insectos realizaron en 2020 para polinizar un solo cultivo, el del café: nada menos que 25 billones. 

“La cooperación entre plantas e insectos se remonta a más de un millón de años. No hay forma de que podamos reemplazar ni siquiera una pequeña fracción de esto”, dice a El Salto la bióloga noruega Anne Sverdrup-Thygeson

Anne Sverdrup-Thygeson es profesora de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida y ha publicado recientemente Terra insecta: el mundo secreto de los insectos (Ariel, 2020). No cree que la tecnología pueda ayudarnos a salir de esta crisis: “La cooperación entre plantas e insectos se remonta a más de un millón de años, y está finamente afinada y ajustada. No hay forma de que podamos construir drones para reemplazar ni siquiera una pequeña fracción de esto”, dice a El Salto.

Para esta bióloga noruega no hay un plan b frente a la extinción de los polinizadores: resulta mucho más “sencillo y barato” conservar las soluciones que la naturaleza ha ido perfeccionando. La polinización natural es mucho más “compleja y refinada que cualquiera de nuestras imitaciones”, resume. La economía mundial colapsaría antes de que podamos reemplazar con drones los billones de insectos necesarios para la supervivencia de los ecosistemas del planeta, decía en una reciente entrevista.

Más de 20.000 especies contribuyen a la polinización de las plantas del planeta, cuenta Sverdrup-Thygeson, y las investigaciones demuestran que la polinización es más efectiva “cuando hay una multitud, una variedad, de diferentes especies que participan”, indica a El Salto.

Aunque se solucionen la mayor parte de los obstáculos técnicos, explica Ferreirim, y una nube de mini drones salga diariamente, también de noche, a polinizar cultivos, el principal problema seguiría ahí. “El 90% de las especies con flor del planeta necesitan de la polinización animal y en particular de los insectos. Un ejército de drones, por muchos que sean, siempre tendrá que priorizar determinados cultivos, los más rentables, dejando al margen el resto de plantas que también necesitan polinización”, argumenta. Y no se trata simplemente de una abstracta pérdida de biodiversidad, este desequilibrio gradual de los ecosistemas tiene “consecuencias directas no solo para la producción de alimentos, también para muchos otros sistemas ecosistémicos vitales para la vida en el planeta tal como la conocemos”.

“Un ejército de drones, por muchos que sean, siempre tendrá que priorizar determinados cultivos, los más rentables, dejando al margen el resto de plantas que también necesitan polinización”, argumenta Luis Ferreirim, de Greenpeace

Para Ferreirim, no hay dudas sobre las causas de la desaparición gradual de estas especies —el modelo industrial de producción agrícola y los agrotóxicos—, y cualquier propuesta que ignore esto se convierte en una solución de “final de tubería”. Dicho de otra forma: “Si no se va a la raíz del problema, este se va a agravar más y va dar origen a otros problemas de mayores dimensiones”, advierte Ferreirim. 

El tomate y la edición genética

¿Y si en vez de construir abejas robóticas generalizamos los cultivos que no tienen semillas, es decir, que no son fértiles y no necesitan polinización? Hace una década hubiera sonado a sueño poco realista de la industria biotecnológica, pero las innovaciones técnicas van rápido y esto es una realidad desde 2017 gracias a la edición genética, una técnica también conocida como CRISPR/Cas9. 

Ese año, un equipo de científicos japoneses presentó el primer tomate que no necesita polinización. La edición genética supone una auténtica revolución en la tecnología de organismos modificados genéticamente y ya se ha demostrado capaz de alterar y modificar el ADN de casi cualquier organismo, seleccionando rasgos deseados, desechando los indeseados o alterando sus características. El CRISPR/Cas9 ha avanzado de la mano de la genética dirigida o “impulso genético”, que asegura que los cambios se transmiten a los descendientes garantizando una rápida expansión a toda la especie.

desaparicion polinizadores
La polinización natural es mucho más “compleja y refinada que cualquiera de nuestras imitaciones”, señala Anne Sverdrup-Thygeson DAVID F. SABADELL

Esto es exactamente lo que ha hecho un proyecto financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates: editar mosquitos para que su descendencia muera antes de transmitir la malaria. “La idea ya se ha probado en Brasil y ahora se suma Florida. Si funciona, demostrará que pulverizar pesticidas es cosa del pasado”, dijo Bill Gates el pasado mayo en una presentación del plan. Inmediatamente después, Gates abrió un frasco lleno de mosquitos macho modificados genéticamente. Otra mala idea de “consecuencias imprevisibles en los ecosistemas” y en la vida en el planeta, señala la ecóloga Janet Fang en la revista Nature.

La secuencia de una pretendida solución exclusivamente técnica que termina generando problemas aún mayores es una de las escenas más repetidas en las últimas décadas de historia humana

“¿Qué pasaría si eliminamos una especie y otra termina por tomar su lugar como propagador de una enfermedad? Las cosas pueden haber empezado mal, pero podrían terminar mucho peor”, señala Sverdrup-Thygeson en Terra Insecta.

A principios de 2020, otra iniciativa se sumaba al listado de soluciones de “final de tubería”: la universidad de Texas anunció que había desarrollado con éxito cepas de bacterias modificadas genéticamente para proteger a las abejas melíferas de los ácaros Varroa y del virus del ala deformada, otras de las causas reconocidas del exceso de mortalidad en las colmenas. 

Cultivos modificados, bacterias editadas… El siguiente paso de la tecnología CRISPR/Cas9 era inevitable: una superabeja resistente a las agresiones del cambio climático, las enfermedades y los plaguicidas. En esa línea trabajan diversos laboratorios, desde Alemania a Japón. Uno de los mayores investigadores sobre la genética de las abejas es el profesor Martin Beye. Su laboratorio en Düsseldorf fue el primero en 2014 en crear una abeja de diseño. Sus intenciones al modificar el genoma de las abejas, al menos según sus declaraciones a The Guardian, se limitan a un mayor conocimiento de la especie. “El mundo no necesita abejas resistentes a los químicos. Necesita prácticas agrícolas que no dañen a las abejas”, dijo el científico alemán. Pese a ello, la investigación para crear abejas resistentes a las amenazas humanas continúa en este y otros laboratorios.

Una historia repetida

No es la primera vez que ocurre. De hecho, la secuencia de una pretendida solución exclusivamente técnica que termina generando problemas aún mayores es una de las escenas más repetidas en las últimas décadas de historia humana. Según el investigador de Greenpeace, el caso de los neonicotinoides —un plaguicida— es un buen ejemplo de esto.

Frente a los problemas que causaban ciertas plagas y las fumigaciones indiscriminadas de agrotóxicos, la industria biotecnológica —Bayer en concreto— desarrolló un sistema para recubrir las semillas de neonicotinoides para que se trasladen directamente a la planta, minimizando en teoría el impacto en el medioambiente. Tal como se comprobó luego, el uso de los neonicotinoides en semillas no era tan seguro como defendía la industria y hoy se sabe que es una de las principales causas del colapso de las colmenas. 

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BIODIVERSIDADInsecticidio, el ocaso de la flora intestinal del planeta

PABLO RIVAS5

Los neonicotinoides, una solución de “final de tubería” para sortear la prohibición de fumigaciones indiscriminadas, terminó generando un problema mucho mayor: un factor añadido para la extinción de las especies que están en la base de toda la agricultura y de los ecosistemas del planeta.

Ocurrió lo mismo, recuerda Ferreirim, con la llamada Revolución Verde, que multiplicó la capacidad del planeta para producir alimentos a partir de la década de los 60 gracias a la mecanización y la extensión de los fertilizantes, los plaguicidas y los herbicidas. El costo de esta revolución agrícola fue alto: su contribución al cambio climático, a la contaminación de aguas, a la extinción acelerada de especies, incluso a la extensión de pandemias, no compensó su teórica misión de acabar con el hambre en el mundo: la mala distribución inherente al modelo agroindustrial ha hecho que el hambre se perpetúe, según este activista de Greenpeace. Tampoco compensa un salto en la productividad que terminó “hipotecando la producción del futuro”.

“Estamos estrechamente entretejidos con el entramado de la naturaleza y los diez millones de especies con las que compartimos este planeta. No existe una salida técnica a esta crisis”, resume Sverdrup-Thygeson

La visión antropocéntrica, dice Ferreirim, que solo piensa en las necesidades del ser humano a corto plazo sin tener en cuenta los complejos e interrelacionados vínculos entre las especies, que decide qué especies de insectos viven y a cuáles deja morir, está detrás de la extinción de los polinizadores. Sverdrup-Thygeson ofrece una metáfora para entender la importancia de los insectos, incluso los más molestos, en la vida en el planeta: cada especie forma parte del tejido, que “hilo a hilo, conforma la hamaca en la que descansamos los humanos”. Si quitamos un hilo, quizá no pase nada, explica, pero “si retiramos demasiados, la hamaca terminará deshilándose por completo”, añade esta bióloga.

“Debemos darnos cuenta de que necesitamos la biodiversidad, estamos estrechamente entretejidos con el entramado de la naturaleza y los diez millones de especies con las que compartimos este planeta. No existe una salida técnica a esta crisis”, concluye esta bióloga noruega.

FUENTE: elsaltodiario

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Minera Cuzcatlán incursiona en la generación de energía fotovoltaica para autoconsumo

El proyecto, en una primera etapa, consistió en la instalación de paneles solares, que abastecen de electricidad a la áreas administrativas de la Unidad para uso en equipos de oficina, iluminación y sistemas.

Compañía Minera Cuzcatlán ha iniciado su incursión en la generación de energía limpia para autoconsumo, con la instalación de 72 paneles solares con una capacidad de sistema de 30kWh, en su Unidad Minera San José, ubicada en San José del Progreso, Oaxaca; lo que le permitirá tener un consumo energético más eficiente y contribuir a la reducción de emisiones de dióxido de carbono del planeta.

El proyecto, en una primera etapa, consistió en la instalación de paneles solares, que abastecen de electricidad a la áreas administrativas de la Unidad para uso en equipos de oficina, iluminación y sistemas, con lo que se proyecta un ahorro de 105 tCO2 (toneladas gases efecto invernadero) anualmente.

Al tratarse de tecnología escalable su capacidad podría ampliarse en el futuro, para suministrar energía eléctrica a otras áreas comunes de la unidad minera.

Con ese proyecto de energía limpia, CMC refrenda su compromiso por aprovechar los recursos naturales de manera eficiente; impulsar el uso de fuentes renovables que no generan residuos que impactan el ambiente, así como colaborar en la sustitución paulatina de energía derivada de fuentes fósiles que emiten gases de efecto invernadero (GEI).

CMC seguirá evaluando opciones para seguir incorporando proyectos innovadores que contribuyan a reducir la huella de carbono.

FUENTE: eleconomista

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DHL Express México impulsa proyectos de cambio social a través Somos el Cambio A.C.

DHL Express considera la acción social como uno de los pilares de su estrategia empresarial, por ello, las acciones de voluntariado corporativo para preservar el medio ambiente y las iniciativas que brindan educación y mejora de las condiciones de vida en contextos vulnerables, son parte de su propósito: Conectar a las personas y mejorar vidas.

Este año, DHL Express se sumó a la iniciativa de Somos el Cambio A.C., organización con el proyecto de emprendimiento social más grande a nivel mundial. Es un programa que motiva a niños, jóvenes y adultos a desarrollar proyectos de impacto social siguiendo una metodología de 4 pasos: Siente, Imagina, Haz y Comparte.

De esta manera, 74 voluntarios de DHL Express México se sumaron a la 11ª edición de esta iniciativa, realizando la evaluación de 740 proyectos para identificar a los equipos con los proyectos de mayor impacto a nivel nacional. Para realizar este trabajo, los voluntarios tomaron una capacitación en línea, se les asignaron proyectos y en la plataforma de la organización fueron trabajando siguiendo una guía y rubrica de evaluación. El tiempo total de participación de los voluntarios de DHL Express en esta iniciativa se reflejó en 310 horas de voluntariado

“El voluntariado de los colaboradores de DHL Express fue vital para impulsar tres de los mejores proyectos a nivel nacional, gracias a su apoyo, pudimos percatarnos del gran trabajo realizado de estos tres equipos de distintas partes del país. Estamos muy contentos de esta alianza y esperamos seguir sumando esfuerzos en futuras oportunidades”, mencionó María Fernanda Gómez de la Garza, Directora de Somos el Cambio.

Cada año, Somos el Cambio lanza una convocatoria para que las escuelas de educación básica, tanto del sector público como privado, concursen en el desarrollo de un proyecto que impacte de manera positiva a su comunidad. En el programa participan escuelas de la Secretaría de Educación Pública y servicios educativos del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) Los participantes observan qué le hace falta a su entorno, imaginan posibles soluciones, realizan acciones para dar solución a la problemática detectada y lo comparten con su comunidad. Se motivan con la creencia “Yo puedo” para transformar positivamente al mundo, comenzando por uno mismo.


Los proyectos elegidos por DHL Express México fueron:

  • Proyecto: Área de juegos: Escuela. Jardín de niños “5 de mayo”- Alpatláhuac, Veracruz
  • Proyecto: Chautipan en Cambio: Escuela: Secundaria Comunitaria “Vicente Guerrero”- Chilpancingo, Guerrero
  • Proyecto: Construyendo una vida: Escuela: Secundaria Comunitaria: “Mi patria es primero”- Acatepec, Guerrero

“Es una experiencia muy bonita poder participar en este tipo de iniciativas, te sientes en sintonía y empatizas con las personas que se tomaron el tiempo para darnos la confianza de contarnos su situación y hacer algo en conjunto por su comunidad; esto nos ayuda a tener una mejor calidad humana, dijo Montserrat Téllez, participante en el voluntariado de DHL Express.

Los integrantes de los tres proyectos elegidos por la compañía recibirán un viaje -con todos los gastos pagados- a la premiación nacional, sumados a las 30 mejores iniciativas nacionales seleccionadas por Somos el Cambio. Esta 11ª edición se celebrará en el mes de octubre en Nuevo Vallarta, Nayarit, en donde los ganadores expondrán su proyecto ante autoridades, medios de comunicación, empresarios y personalidades; además, recibirán una placa conmemorativa que los acredita como ganadores y un kit escolar con insumos -incluida una Tablet- que les ayudará a seguir desarrollando sus habilidades de aprendizaje.

“El colaborar con Somos el Cambio nos ayudó a motivar la participación de nuestros empleados e invitarlos a ofrecer su tiempo y esfuerzo para causar un impacto positivo en distintas comunidades. Estas iniciativas están alineadas a nuestros pilares de la estrategia Go Teach local, en la que apuntamos a vivir en una sociedad más equitativa con mejores oportunidades educativas y de empleabilidad en la sociedad, concluyó Carlos De Silva, vicepresidente de Recursos Humanos de DHL Express México

Este tipo de acciones representan tan solo una parte del compromiso de DHL Express por ayudar a las comunidades donde tiene presencia, consolidando así una estrategia de negocios socialmente responsable.

FUENTE: valor-compartido

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Cambio climático: en 2030, temperatura del mundo aumentará 2.7 grados

El Acuerdo de París establece una serie de medidas para contener la crisis por el calentamiento global.

Eugenia Gómez | El Sol de Tampico

Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarán un 16% en menos de una década. Dicha situación provocará “un calentamiento catastrófico” de la Tierra, pues en 2030 nuestro planeta sufriría un aumento de 2.7 grados en su temperatura.

Así lo advirtió la agencia de cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esto tras un análisis de los planes de distintas naciones para recortar sus emisiones de contaminantes hacia la atmósfera.

¿QUÉ ES EL EFECTO INVERNADERO?

De acuerdo con los expertos, hablar del efecto invernadero es referirnos a un fenómeno natural que permite que los gases presentes en la atmósfera retengan parte de la radiación térmica emitida por la superficie terrestre tras ser calentada por el sol, lo que mantiene la temperatura de la Tierra estable.PUBLICIDAD

Aunque esto pareciera positivo, la contaminación aumenta este efecto, generando un incremento en la temperatura que resulta contraproducente para la vida en nuestro planeta, ya que da paso al calentamiento global y con ello al derretimiento de glaciares, lo que deriva en situaciones que ponen en riesgo tanto a especies animales como al ser humano.

La ONU analizó las acciones a efectuar por parte de los 191 estados que se han sumado al Acuerdo de París | Cortesía: AFP

TEMPERATURA SE ELEVARÁ 2.7 GRADOS EN 2030

La ONU analizó las acciones a efectuar por parte de los 191 estados que se han sumado al Acuerdo de París, incluyendo a los 113 países que representan alrededor del 49% de las emisiones de gases contaminantes a nivel mundial.

“Esos 113 países prevén que sus emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan un 12% en 2030 en comparación con 2010. Se trata de un paso importante”, señaló el informe dado a conocer recientemente.

El Acuerdo de París establece una serie de medidas para contener la crisis por el calentamiento global | Cortesía: AFP

Podrían parecer datos alentadores, sin embargo, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó que sigue siendo insuficiente.

“Necesitamos una reducción del 45% de las emisiones en 2030 para alcanzar la neutralidad del carbono a mediados de siglo. Los datos actuales implican un aumento del 16% de las emisiones en 2030 respecto a los niveles de 2010. El mundo está en una senda catastrófica hacia los 2,7 grados de calentamiento”, expresó durante el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima, organizado por Estados Unidos.

Al respecto también añadió que “existe un alto riesgo de fracaso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2021 (COP26)”, misma que está programada del 1 al 12 de noviembre y que se llevará a cabo en Glasgow, Escocia.

Finalmente, António Guterres remarcó que “está claro que todos deben asumir sus responsabilidades. Necesitamos más ambición en materia de financiación, adaptación y mitigación”.

Cabe mencionar que, según los Acuerdos de París, la meta del pacto es evitar que la temperatura de la Tierra siga elevándose por la actividad preindustrial e industrial. Sin embargo, el cambio climático pareciera imparable y las estimaciones de que en 2030 la temperatura del mundo aumentará 2.7 grados no son muy alentadoras.

La ONU analizó las acciones a efectuar por parte de los 191 estados que se han sumado al Acuerdo de París | Cortesía: AFP

FUENTE: elsoldetampico

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Animales modifican su morfología para adaptarse al cambio climático

El estudio destaca los cambios que se están registrando en las aves.

El cambio climático está provocando que algunos animales estén modificando su morfología, con picos u orejas más grandes, para adaptarse y regular mejor su cuerpos a medida que aumenta la temperatura en el planeta, según un estudio divulgado este martes por la revista “Trends in Ecology and Evolution”.

La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de Deakin en Australia.

“Es hora de reconocer que los animales también tienen que adaptarse a estos cambios, pero está ocurriendo en un periodo de tiempo más corto de lo que hubiese ocurrido desde una perspectiva evolutiva”, señaló Sarah Ryding, investigadora líder del proyecto.

En concreto, el estudio destaca los cambios que se están registrando en las aves.

El loro australiano ha mostrado un incremento en su pico de entre el 4 % y 10 % desde 1871, así como los juncos de ojos oscuros de Norteamérica, un pequeño pájaro cantor que también ha visto aumentar su pico en una proporción similar.

Además, los ratones de madera han alargado sus colas y en las musarañas enmascaradas se está aumentando el tamaño de sus patas.

Ryding realiza escáneres de especímenes de museos de aves de Australia de los últimos cien años para investigar estos cambios y entender cómo se producen.

No obstante, explicó que estas modificaciones morfológicas no significan que “todo está bien”

“Solo quiere decir que están evolucionando para sobrevivir al cambio climático, pero no sabemos las otras consecuencias ecológicas de estas modificaciones y si, de hecho, todas las especies son capaces de hacerlo y sobrevivir”, advirtió. 

FUENTE: eluniverso